Tía María en su hora cero

Exclusivo. Desde Islay en Arequipa, las voces a favor y en contra del millonario proyecto minero que ha encendido los ánimos de los pobladores del valle de Tambo. Entre la desinformación y la desconfianza, los esfuerzos del gobierno por salvar el proyecto Tía María y el reclamo de una población que reclama el cumplimiento de pasadas promesas electorales.  

Vídeo: Exclusivo. Desde Islay en Arequipa, las voces a favor y en contra del millonario proyecto minero que ha encendido los ánimos de los pobladores del valle de Tambo. Entre la desinformación y la desconfianza, los esfuerzos del gobierno por salvar el proyecto Tía María y el reclamo de una población que reclama el cumplimiento de pasadas promesas electorales.  

Han pasado 21 días de paro indefinido y nada parece cambiar la manera de pensar de los pobladores del Valle del Tambo en Arequipa, que se oponen al proyecto minero Tía María. 

Las pérdidas económicas ascienden al medio millón de soles por día y las clases escolares están suspendidas. La desinformación, la desconfianza y las falsas promesas electorales, le siguen pasando la factura al presidente Ollanta Humala.

Tras una breve conversación con los comuneros y guiados por ellos, Cuarto Poder  llegó al corazón mismo de la disputa, al valle que tanto defienden. Las enormes piedras que bloquean las carreteras parecieran representar los obstáculos que ha encontrado aquí el ejecutivo: Tía María no es bienvenida. 

¿Por qué la ejecución de este proyecto cuprífero ha llegado a tal punto de ebullición, que ha puesto en jaque al ejecutivo?

El proyecto Tía María está a cargo de la Southern Perú Copper Corporation y demandará una inversión de mil 300 millones de dólares, explotarán cobre en dos yacimientos a tajo abierto, La tapada y Tía María. 

Se estima que emplearían en su etapa de construcción a más de 3 mil 500 trabajadores y en su etapa de ejecución se sumarían 800 trabajadores. La inversión está contemplada desde el 2007, pero en el ambiente ya se respiraba desconfianza. 

En el 2009 se presentó el primer estudio de impacto ambiental, la población tenía dudas y al no ser aclaradas, dicho estudio fue sometido a la Oficina de  las Naciones Unidas de Servicio de Proyectos (UNOPS).

Este organismo internacional hizo 138 observaciones que fueron tomadas con suma preocupación por los pobladores. 

Entre las observaciones al estudio de impacto ambiental, la UNOPS remarcó que la SOUTHERN no contemplaba a los comuneros en las labores de fiscalización de sus operaciones, y, que no explicaba cuáles serían los trabajos de remediación de suelos y aguas residuales una vez concluidos los trabajos.

Además, recomendó al Ministerio de Energía y Minas que le exija a dicha empresa un cronograma de implementación de los programas sociales. Estas observaciones, marcaron el inicio de los conflictos en el 2010, las audiencias públicas se volvieron insostenibles.

En abril del 2011, en las protestas contra el proyecto Tía María, tres personas perdieron la vida, a causa de los perdigones disparados por la Policía, con este derramamiento de sangre, el Ministerio de Energía y Minas rechazó el proyecto y la calma volvió a Islay. 

Pero en noviembre del 2013, la Southern presentó un segundo estudio de impacto ambiental, y la mecha volvió a prenderse. Al mes siguiente, las audiencias públicas fueron cuestionadas pues se acusó que se habrían realizado sin la participación de la población. 

En Agosto del 2014, Energía y Minas aprobó el segundo estudio de impacto ambiental y desde entonces, los pobladores de Islay están en pie de lucha. 

Según la explicación del alcalde de Cocachacra, porque los disolventes para la separación de los minerales provocarían un alto grado de contaminación. A esto se sumaría que el segundo tajo estaría a pocos metros y es Tía María. El reclamo denuncia también, la supuesta apropiación de una carretera. 

Según los nuevos planteamientos de la SOUTHERN, estipulados en su segundo estudio de impacto ambiental, para lograr la extracción de 120 mil toneladas de cobre al año, no usarán el agua subterránea, sino agua de mar; sin embargo el alto costo que esta operación significaría, según sus pobladores, hace poco creíble su cumplimiento. 

Hace 16 días, un vocero de la minera Southern dijo que se retiraban de Arequipa, que Tía María se cancelaba. Después, un comunicado de la misma empresa señaló que concretarían el proyecto recuperando la confianza de la comunidad. Sin embargo, las calles de Islay dicen otra cosa y ni la visita de 4 ministros ha logrado que se sienten todos a la mesa.  Al parecer, son muy pocos los hijos del valle del Tambo que quieren a esta Tía María en sus tierras. 

Etiquetas:Tía María

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