¿Por qué algunas personas pueden doblar o enrollar la lengua?

¿Tienes la habilidad de enrollar la lengua como los demás? Estas podrían ser las razones. Además, descubre qué otras rasgos curiosos podrías tener y que el resto no posee

¿No puedes doblar la lengua como los demás?

Doblar o enrollar la lengua puede ser una acción muy común en muchas personas, pero también algo imposible para otras, y la razón de este fenómeno tan curioso podría estar ligado a la genética del ser humano.

De acuerdo al Dr. J. Alberto Hachity, odontólogo pediatra, los resultados de estudios familiares arrojan que es más probable que los hijos de padres que tienen ese rasgo, también lo tengan

Sin embargo, si bien todos los estudios realizados tienen sujetos con tales comportamientos, se ha encontrado un hecho significativo en el caso de gemelos:

“Al parecer no todos los pares de monocigóticos tienen la capacidad de enrollar su lengua, aun cuando comparten la misma dotación genética. Si esta característica fuera absolutamente hereditaria, ambos hermanos deberían siempre tenerla”, señala el especialista.

En otros casos, indica el Dr. Hachity, si bien algunos niños no pueden enrollar su lengua desde pequeños, con el tiempo en la edad escolar aprenden a hacerlo. Por ello, este fenómeno no solo tiene únicamente una explicación genética.

Otra razón para este comportamiento de enrollar la lengua puede tener influencias medioambientales o factores externos, los cuales también desempeñan un rol en la adquisición de esta habilidad.  

Este tipo de fenómenos curiosos en los rasgos de los seres humanos también se pueden observar en los siguientes casos, más allá del poder enrollar la lengua:

  • Disposición del lóbulo de la oreja: Lóbulo separado de la mejilla o pegado lateralmente a la mejilla.
  • Hoyuelos faciales: Presencia o ausencia de hoyuelos en las mejillas.
  • Dedo gordo del pie: El dedo gordo del pie puede ser más corto o más largo que el dedo índice
  • Hiperextensibilidad del dedo pulgar: Capacidad o incapacidad de doblar hacia atrás el pulgar en un ángulo de casi 90º.
  • Dedo meñique doblado: Se colocan ambas manos relajadas sobre una mesa y se observa si los dedos están paralelos o si los meñiques se doblan hacia dentro.