Oncosalud: esta es la lucha de una familia por lograr una afiliación

Tras casi cinco años litigando y pese a un mandato judicial, la empresa no cumple con afiliar a Bacilides Gómez, un hombre de 74 años

Oncosalud: esta es la lucha de una familia por lograr una afiliación

Oncosalud. Foto: captura de TV

Bacilides Gómez Gil es un técnico electricista retirado de 74 años de edad que, a través del reclamo presentado por su yerno, tiene casi cinco años litigando en los tribunales para conseguir que Oncosalud, la compañía más importante del país en tratamiento contra el cáncer, cumpla con afiliarlo a su plan oncológico privado. Esto fue ordenado por el Indecopi y el Poder Judicial al encontrar que esta empresa no habría entregado información completa y relevante al momento de inscribirlo en el seguro médico por el que pagó.

Para Oncosalud, Indecopi no es la institución que deba inclinar la balanza en este caso y le ha informado a la familia de don Bacilides que activarán la afiliación solo si es que paga 9 mil 081 soles de cuotas devengadas. Lamentablemente, durante la larga querella judicial, el cáncer apareció y atrapó a don Bacilides, cuyo reclamo llegó hasta la Corte Suprema. Sin embargo, hasta hoy únicamente hay sentencias que nadie ejecuta. 

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Todo empezó en abril del 2010, cuando el yerno de don Bacilides Gómez Gil, decidió afiliar a siete miembros de su familia a uno de los programas oncológicos de Oncosalud. La idea era prevenir la enfermedad y tener, a futuro, un respaldo especializado si es que en algún momento el cáncer, la enfermedad que no distingue edad ni condición social, les tocaba la puerta.

En un principio, Oncosalud afilió a la familia entera a cambio de un pago, pues, supuestamente, cumplían con todos los requisitos que se detallaban en este díptico de publicidad, en el que se lee que, para adquirir un plan de salud de esta compañía oncológica, se debía tener más 60 años, no habérsele detectado cáncer, firmar una solicitud de afiliación, cancelar la cuota anual de pago fácil y los varones debían tomarse la prueba gratuita de PSA, Antígeno Prostático Específico. No había más información. Ese fue el origen de las discrepancias.

Pues bien, en el grupo familiar afiliado estaba Bacilides Gómez Gil, quien se realizó el análisis del PSA que le solicitaron en el díptico y los resultados para Oncosalud, no fueron favorables. La prueba del PSA realizada a Gómez Gil arrojó niveles de 9.55, un valor que, para Oncosalud, estaba por encima de lo normal y, entonces, siete días después de haber aceptado su afiliación, la compañía decidió no admitirlo como usuario. 

Cuando se le informó a la familia Gómez que don Bacilides no iba a ser afiliado por tener un PSA elevado, Oncosalud no dio por sentado de manera aparentemente clara, si el usuario en ese momento tenía cáncer.

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En el 2010, el yerno de Bacilides Gómez Gil hizo el reclamo ante el Indecopi y logró que le dieran  la razón. Según esta institución, Oncosalud no le informó adecuadamente al consumidor que la afiliación a su programa de seguro oncológico dependía de los rangos positivos o negativos que arrojara la prueba del PSA.

En el año 2012, el Indecopi en instancias diferentes, emitió dos resoluciones ordenando a Oncosalud afiliar a don Bacilides en un plazo no mayor de cinco días hábiles. Además les impuso una multa de 3 UIT. De acuerdo al Indecopi, esta empresa no brindó información relevante y apropiada al consumidor, pues no le dijo que si la prueba PSA presentaba niveles elevados eso significaba que, sin llegar a diagnosticarlo, el usuario podría padecer de cáncer y que, por tanto, Oncosalud podría rechazar su afiliación. Han pasado cinco años desde el veredicto del Indecopi y hasta ahora don Bacilides no está afiliado. 

Por estar en desacuerdo con el Indecopi, Oncosalud llevó el caso al Poder Judicial para declarar nula sus resoluciones, pero la sala especializada en temas de mercado y derecho del consumidor de la Corte Superior de Justicia de Lima no les dio la razón. Entonces, la empresa presentó una demanda de casación, una vía de impugnación extraordinaria, que finalmente el año pasado fue declarada improcedente por la Corte Suprema. Aún así, Oncosalud ha tomado una posición económica que ha avivado aún más el conflicto entre ambas partes. 

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Aquí hay un quiebre en la historia. Durante la batalla legal con Oncosalud, en el 2013, a Bacilides Gómez Gil se le detectó cáncer a la próstata. Fuera de un seguro particular, su familia ha tenido que enfrentar no solo los gastos de la enfermedad que ya superan los 15 mil soles, sino también los gastos del proceso que se llevó en Lima, pese a que ellos llevan una vida entre Piura y Trujillo. Para Oncosalud, simplemente, el tiempo les dio la razón respecto a la salud de don Bacilides. 

En medio de este lío, está un enfermo de cáncer que requiere atención inmediata. Las decisiones judiciales se deben cumplir. Mal harían ambas partes en ver a este caso como un conflicto económico en el que nadie quiere perder.