Armenia y Azerbaiyán rechazan negociar y continúan combatiendo en Nagorno Karabaj

Tras visitar a militares heridos, el presidente azerbayano juró continuar la lucha hasta la "retirada total, incondicional y sin plazo" de las fuerzas armenias

Armenia y Azerbaiyán rechazan negociar y continúan combatiendo en Nagorno Karabaj

Armenia y Azerbaiyán rechazan negociar y continúan combatiendo en Nagorno Karabaj. Foto: AFP

Armenia y Azerbaiyán rechazaron este miércoles los llamados internacionales a un alto el fuego y a entablar negociaciones, en el cuarto día de intensos combates en Nagorno Karabaj, enclave separatista armenio en territorio azerbaiyano.

Tras visitar a militares heridos en un  hospital, el presidente azerbayano Ilham Aliev juró continuar la lucha hasta la "retirada total, incondicional y sin plazo" de las fuerzas armenias.

Si "Armenia acepta esta condición, los combates se detendrán, la sangre dejará de vertirse", dijo Aliev, según imágenes difundidas en la televisión. 

Antes, la diplomacia azerbayana hizo saber a los mediadores en este conflicto, los países del Grupo de Minsk (Rusia, Estados Unidos, Francia) formado en le seno de la OSCE (Organización para la seguridad y la cooperación en Europa), que Baku estaba determinada a seguir su "operación militar legítima".

El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, cerró la puerta a unas negociaciones inmediatas, horas después de un voto unánime del Consejo de Seguridad de la ONU para poner fin a las hostilidades y "retomar cuanto antes negociaciones constructivas".

"No es apropiado hablar de una cumbre Armenia-Azerbaiyán-Rusia, cuando hay intensos combates", dijo a la prensa rusa, según la agencia oficial de noticias Interfax. "Para que haya negociaciones es necesario una atmósfera y condiciones adecuadas", agregó.

Antes que él, el presidente azerbaiyano Aliev dijo el martes por la noche en la televisión rusa que "el primer ministro armenio declara públicamente que Karabaj es Armenia, ¿de qué proceso de negociación se trata?"

Rusia, que reclama el cese inmediato de los combates, los más graves desde 2016, dijo estar dispuesto a una mediación, en una región muy inestable que podría verse sacudida de lleno si estalla una guerra abierta entre Bakú y Ereván.

Según los balances oficiales, probablemente parciales, los enfrentamientos que estallaron el domingo dejaron 103 muertos, entre ellos 81 combatientes separatistas y 22 civiles de ambos bandos.

Azerbaiyán no comunicó ninguna pérdida militar, y los dos campos se acusan de haber iniciado las hostilidades.

Un periodista de la AFP presenció en la región azerí de Beylagan, a pocas decenas de kilómetros del frente, el entierro de un soldado, muerto en combate según los habitantes. 

"Gran orgullo"
El número de muertos podría ser mucho más importante. El ministerio azerbaiyano de Defensa indicó que el miércoles continuaban "intensos combates", y que desde el fin de semana, perecieron 2.300 separatistas armenios.

Al mismo tiempo que acusaba a su adversario de atacar posiciones civiles, el ministerio reivindicó la destrucción de 130 tanques, 200 piezas de artillería, 25 baterías antiaéreas y misiles tierra-aire S-300.

Por su parte, el portavoz del ministerio armenio de Defensa, Artsroun Hovhannisian, mencionó "137 tanques y blindados destruidos, 72 drones, siete helicópteros y un avión de guerra derribados. 790 soldados azerbaiyanos murieron y 1.900 resultaron heridos".

Por el momento, todos estos datos no se han podido verificar con una fuente independiente.

En los dos países, una retórica de guerra en estos últimos meses ha alimentado el fervor patriótico. Tras decretarse la movilización y la ley marcial en los dos territorios, numerosos voluntarios se presentaban para combatir en el frente.

"Es un sentimiento de mucho orgullo. Lo esperábamos desde hacía 25 años", dijo a la AFP Shaddin Rustamov, un recluta azerbaiyano de 25 años en Bakú.

Azerbaiyán afirma haber reconquistado territorios y perturba las líneas de suministro armenias. Nagorno Karabaj dice, por su lado, que retomó posiciones.

Posible internacionalización
Armenia señaló el martes que un cazabombardero turco, en apoyo a Azerbaiyán, había derribado uno de sus aviones militares, lo que desmintieron rápidamente Ankara y Bakú.

Armenia volvió a acusar el miércoles a "la aviación rusa de efectuar vuelos de provocación" en la frontera común.

Una intervención militar directa de Turquía supondría un giro importante y la internacionalización del conflicto.

Turquía es la única potencia que no pidió un alto el fuego. Alentó, al contrario, a su aliado azerbaiyano a retomar el control de Karabaj por la fuerza y a humillar a Armenia, su enemigo histórico. 

El Kremlin dijo el miércoles que "no apoyaba los llamados" de Turquía, con quien mantiene relaciones complicadas pero pragmáticas, para que se abstuviera de "echar leña al fuego".

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, condenó las declaraciones "inconsideradas y peligrosas" de Turquía llamando a Bakú a una "reconquista" militar de Karabaj.

La Corte Europea de los Derechos Humanos (CEDH) instó a los dos bandos a que se abstuvieran de cualquier acción "que pudiera conllevar violaciones de los derechos de las poblaciones civiles".

Con información de AFP