Hoy:

    Proyecto para variar permanencia y cese de comandante general PNP

    La propuesta de Susel Paredes busca que el jefe policial sea evaluado cada seis meses según sus resultados contra la delincuencia para poder mantenerse en el cargo institucional.

    Foto: PNP - Video: Canal N

    La congresista Susel Paredes ha presentado un proyecto de ley para cambiar las reglas sobre cuánto tiempo debe permanecer el comandante general de la Policía Nacional del Perú (PNP) en su puesto. La iniciativa propone que el jefe policial tenga un mandato fijo de dos años, pero con una condición importante: deberá pasar evaluaciones cada seis meses. Si no cumple con las metas de seguridad ciudadana y lucha contra el crimen, podrá ser removido de sus funciones antes de tiempo.

    Actualmente, el cargo de comandante general puede ser cambiado por decisión directa del Presidente de la República en cualquier momento, lo que ha generado que el Perú tenga más de diez jefes policiales en pocos años. Con esta reforma al artículo 8 del Decreto Legislativo N° 1267, se busca que la policía tenga una estrategia a largo plazo y que el oficial al mando, actualmente el Teniente General Óscar Arriola Delgado, tenga estabilidad para trabajar sin presiones políticas.

    ¿En qué consiste la propuesta de mandato de dos años?

    La propuesta establece que el comandante general de la PNP sea elegido por el Presidente entre los tres Tenientes Generales más antiguos y que su periodo de funciones dure exactamente dos años. El objetivo es que el alto mando tenga el tiempo suficiente para ejecutar planes de seguridad internos sin temor a ser cambiado por un motivo arbitrario o político, siempre que su desempeño sea eficiente según los informes técnicos.

    Esta medida busca fortalecer la institucionalidad de la Policía Nacional, permitiendo que el oficial designado pueda organizar los recursos humanos y logísticos con una visión estratégica. Al tener un tiempo definido, el comandante podrá coordinar mejor con los alcaldes, las Fuerzas Armadas y el sistema de justicia para prevenir delitos en todo el territorio peruano, basándose en un plan de trabajo concreto y medible.

    ¿Cómo se evaluará el desempeño del jefe de la Policía?

    El jefe policial será sometido a una evaluación semestral obligatoria para verificar si está cumpliendo con los objetivos del Plan Estratégico Institucional (PEI). Los evaluadores utilizarán datos oficiales del INEI y otros sistemas estadísticos para medir si ha bajado la delincuencia y si ha mejorado el patrullaje en las calles. La permanencia del comandante en su cargo dependerá totalmente de estos resultados técnicos y no de la voluntad del mandatario de turno.

    Si la evaluación de los seis meses arroja que no se han cumplido las metas de seguridad ciudadana, el oficial podrá ser cesado de su cargo por falta de gestión. Según el proyecto de Susel Paredes, esto genera una presión positiva para que el comandante general trabaje con sentido de urgencia y enfoque sus esfuerzos en proteger a la población de forma efectiva y transparente ante los ojos de la ciudadanía peruana.

    ¿Bajo qué razones específicas se podrá remover al comandante?

    Para evitar despidos injustificados, el proyecto de ley señala causales exactas para el cese: muerte, renuncia voluntaria, incapacidad física declarada por médicos, o haber cometido una falta muy grave o delito. También se incluye el bajo desempeño en las evaluaciones semestrales como motivo de salida. Fuera de estas razones, el Presidente no podrá retirar al comandante general de la PNP antes de que termine su periodo de dos años.

    En caso de que se decida retirar al oficial por alguna de estas causales, el Presidente de la República deberá informárselo personalmente y entregarle un documento con el sustento técnico de la decisión. Esto evita que los cambios en el alto mando del comandante policial se realicen por llamadas telefónicas o sin explicaciones claras, brindando mayor respeto y orden administrativo a la institución policial frente al país.

    ¿Por qué se busca reducir la rotación de los altos mandos?

    La alta rotación de jefes policiales ha impedido que exista una visión de mediano y largo plazo en la lucha contra la inseguridad interna. Cuando un comandante general es cambiado cada pocos meses, los planes de inteligencia y los operativos tácticos se interrumpen, lo que favorece el crecimiento del crimen organizado. La reforma busca que el oficial al mando tenga la sostenibilidad necesaria para realizar labores de predicción y prevención de delitos.

    Susel Paredes argumenta en su proyecto que la estabilidad del comando es clave para mejorar la disciplina y el bienestar de todos los policías. Al tener un comandante firme por dos años, la institución puede enfocarse en optimizar sus recursos y alejarse de una cultura de castigo, promoviendo en su lugar un espíritu de cuerpo orientado a resultados reales que la población pueda percibir en su seguridad diaria.

    ¿Tendrá este cambio un costo adicional para el Estado?

    No, la implementación de esta reforma no genera ningún gasto extra para el presupuesto nacional. El proyecto utiliza las oficinas y los sistemas de monitoreo que ya existen en el Ministerio del Interior y en el INEI para realizar las evaluaciones semestrales. El gran beneficio es que, al tener una gestión más eficiente bajo el mando del comandante, se reducirán las pérdidas de dinero por mala administración o posibles casos de corrupción interna.

    La propuesta también se ajusta a lo que pide el Acuerdo Nacional en temas de seguridad ciudadana e institucionalidad operativa. Una vez que la ley sea promulgada, el Ministerio del Interior tendrá 60 días para actualizar el reglamento y definir exactamente qué indicadores se usarán para calificar al comandante general, asegurando que la policía nacional sea una institución moderna y eficiente para el Perú.

    La congresista Susel Paredes propuso un proyecto de ley para que el Comandante General de la PNP tenga un mandato fijo de dos años, sujeto a evaluaciones de desempeño cada seis meses. La medida busca eliminar la remoción arbitraria por parte del Ejecutivo y garantizar la continuidad de las estrategias contra la delincuencia. El oficial solo podrá ser cesado por causas específicas, como incapacidad o falta de resultados en las metas de seguridad ciudadana. La reforma no implica gastos adicionales y busca fortalecer la meritocracia e institucionalidad de la Policía Nacional del Perú mediante una gestión por resultados técnicos.