Aida y Honorato: historias de vida a los cien años
Pintan, bailan, se emocionan y agradecen. Aida y Honorato nos enseñan que la vejez no es un final, sino una nueva forma de vivir
Aida tiene 100 años y un cuaderno de dibujos donde pinta rosas con ternura. Honorato tiene 104 y no hay día que no mueva los pies al ritmo de una buena música. Son protagonistas de dos historias de vida llenas de sabiduría, humor y vitalidad. Y son también parte de Pensión 65, el programa social que les permite seguir adelante.
Aida Illescas vive en el Callao. De joven fue nadadora, madre de nueve hijos, y hoy disfruta sus días entre juegos de cartas y visitas familiares. "El secreto para vivir tanto es un secreto que me llevaré al cielo", dice entre risas. Su hija Irma asegura que el bono que recibe les ayuda a cubrir gastos como los pañales: "usa tres o cuatro diarios y son carísimos".
Honorato, el abuelo que baila
En Surco, Honorato Salgado sorprende con su alegría. Llegó desde Andahuaylas buscando tratamiento para su esposa, que falleció hace años. Ahora vive con su hija Estela, quien lo cuida con amor. "Comíamos mashca, quinua, mote... todo natural", cuenta con orgullo sobre su dieta andina.
"Ella me enamoró a mí"
A pesar de su ceguera y dolores, Honorato nunca pierde el buen humor. Recuerda con cariño a su esposa Felipa y asegura que fue ella quien lo conquistó. Su hija afirma que el bono de Pensión 65 les ayuda en los momentos donde no hay para un antojo o una necesidad urgente.
Más que un bono, una esperanza
Desde hace 14 años, Pensión 65 llega a los rincones más alejados del país. La ministra del MIDIS, Lesly Shica, destacó que el programa busca brindar dignidad, apoyo y también rescatar los saberes de nuestros adultos mayores.
El caso de "Mashico"
En Huánuco vive Marcelino Abad, o "Mashico", que con 125 años es uno de los más longevos del mundo. Antes vivía solo, en el campo. Ahora está en una casa hogar, rodeado de afecto. Su historia es también parte de esta red de cuidado que impulsa el programa.
Aida e Honorato nos demuestran que vivir más de cien años es posible, pero hacerlo con amor, ayuda y dignidad es lo que realmente importa. Pensión 65 no solo entrega un bono: entrega una caricia en el momento justo.














