¿Por qué algunas mujeres no denuncian una situación de violencia?

Una investigación determinó que un 85% de las mujeres transitan, al menos una vez, por una situación de violencia de género, ya sea física, sexual, simbólica, psicológica y/o económica.

Un 85% de las mujeres transitan, al menos una vez, por una situación de violencia

De acuerdo con las cifras de este estudio, más del 80% de las mujeres encuestadas afirmó haber atravesado alguna vez por una situación de violencia a lo largo de su vida. El informe también identificó las 6 principales barreras que enfrentan las mujeres al pedir ayuda:

1. Miedo a las consecuencias: entre las principales barreras que inhibe a hacer la denuncia o que puede interrumpir el proceso una vez iniciado, se encuentra el miedo.  Un 40% de las encuestadas expresaron tener miedo a las consecuencias y un 25% indicó que tiene temor directo a recibir amenazas.

2. Tener hijos/as y/o personas a cargo: esta barrera representa una dificultad importante a la hora de ingresar y/o permanecer en la Ruta Crítica, ya bien sea por no tener con quién dejarlos a cuidado, porque el vínculo con los hijos/as puede verse afectado o porque puede significar un peligro para ellos.

3. Vergüenza: este sentimiento puede aparecer, por un lado, al intentar pedir ayuda al entorno porque pesa el juicio moral de la sociedad que puede juzgarla, o por el otro, al momento de realizar una denuncia y sentirse expuesta en su privacidad ante personas desconocidas. La pregunta que muchas se realizan y que simboliza la vergüenza experimentada es “¿Cómo puede ser que esto me esté pasando a mí?”.

4. Desconfianza en las autoridades y círculo: la sensación de incapacidad de otro/a para ayudarlas, ya sea por falta de herramientas y/o voluntad para hacerlo o por minimizar su problema. Algunas manifiestan haber recibido maltratos por parte de entidades policiales y/o judiciales, que se manifiesta de diversas maneras: no les creen, las someten a largas esperas o les piden que vuelvan en otro momento, tornándose un proceso muy burocrático que las obliga a volver a contar sus vivencias.

5. Dependencia económica: esta barrera es propiciada principalmente por el mismo agresor, quien rechaza que la mujer trabaje por fuera del ámbito doméstico (dinámica de aislamiento) y al mismo tiempo, le restringe el acceso al dinero que solo él produce. 

La manipulación puede presentarse de la siguiente manera primero, el agresor cuestiona que la mujer quiera independizarse económicamente “¿Pero por qué vas a trabajar?”, “si con lo que yo gano nos alcanza”; y luego, cuando la persona que sufre violencia busca ayuda o pienso en separarse, la pareja le replica “¿Y cómo te vas a mantener sola?” En este sentido, el informe también destaca que, quienes lograron separarse, el 64% de las mujeres que se divorciaron manifestaron que sus exparejas no cumplen con la responsabilidad del pago de la cuota alimentaria, afectando el derecho de sus hijos.

Ruta Crítica: entender para acompañar

La Ruta Crítica nos abre una puerta y nos lleva por los caminos que toman las mujeres para salir de su situación de violencia. Como respuesta o solución a este flagelo, la encuesta identificó que más de la mitad de las personas que sufrieron algún tipo de agresión/violencia lo hablaron con alguien, y de estas, el 49% eligió hacerlo con su entorno, familiares y amistades.

Se encontró, además, que los principales motivadores para que las mujeres inicien, continúen o retomen el proceso de la ruta pueden ser internos o externos.

Se identificó los siguientes factores de gran importancia:

* Apoyo de amigos, familiares u otros: Es valorada cuando no intentan imponer, sino que respetan la autonomía y los tiempos de la mujer afectada. Algunas piden ayuda a su compañero de trabajo porque son personas con las que comparten mucho tiempo.

* Acompañamiento adecuado por parte de autoridades: Al hacer efectiva la denuncia, la palabra justa de quien la recibe y su seguimiento resultan clave. Poner en evidencia cómo funciona el ciclo de la violencia sin culpar a la mujer, ayuda a dimensionar el proceso por el que pasan.

* Acompañamiento de profesionales de la salud mental en el proceso: Quienes desempeñan como profesionales de la salud mental, son claves para acompañar a dar el primer paso, pero, sobre todo para sostener en el tiempo el proceso de pedido de ayuda.

“Es importante lo que viene después: la terapia, acompañamiento psicosocial, empoderamiento, acompañamiento a otras mujeres y creación de una red de apoyo, son algunas de las opciones que podemos tener a disposición para la reparación de estos procesos que, aunque son tan íntimos, no podemos permitir que sigan sucediendo e incrementando”, concluye Julián Vélez, Gerente General de Avon.

Recuerda, si eres víctima de violencia o conoces a alguien que sufra por ello, puedes llamar a la línea 100. Para recibir un asesoramiento integral que te ayude a actuar de forma adecuada frente a un caso de violencia de género. Este servicio público atiende de lunes a domingo (incluidos feriados), las 24 horas del día desde cualquier teléfono fijo, público o celular. Además, cuenta con un chat en línea que atiende de lunes a viernes de 8:00 am a 10:00 p.m.