Los 'relatos salvajes' de tres internos que a sus 20 años ya tienen una larga carrera criminal

Una muestra de las historias que comparten los 83 jóvenes internos del anexo 3 en el penal Ancón II, sancionados con penas de hasta un máximo de 10 años por homicidio, sicariato y robo agravado

Video: Cuarto Poder

Franyer apenas parpadea, mira fijamente al vacío mientras relata cada detalle de su participacion en el violento crimen que conmocionó a todo el Perú el 8 de septiempre del año 2019.

Se toma la cabeza y golpea la pared con el puño. Por un instante parece que el remordimiento lo invade, pero continúa con su estremecedor relato: cuando participó del doble crimen tenía apenas 16 años.

Franyer hoy tiene 20 años, han pasado cuatro años desde el terrible crimen, lo encontramos en una de las celdas que ocupa al interior del pabellon B del anexo 3 del centro de rehabilitación de Lima, al interior del penal de Ancón II.

Afirma que apenas unos días después de dejar el hotel Señor de Sipán, volvió a la carga, dos crímenes por encargo más, uno en Ate y el otro en San Juan de Lurigancho, hasta que fue capturado por la policia.

Todos los internos, procesados por delitos muy graves, sancionados con penas que van hasta un máximo de 10 años,  pasan sus días entre barrotes y rejas o en algunos casos en talleres ocupacionales. Aquí se realiza un esfuerzo importante para lograr que estos jóvenes logren rehabilitarse antes de salir en libertad. 

Jean Carlo tiene solo veinte años, en su cuello lleva las marcas de dos organizaciones criminales que dominan el crimen en su natal Trujillo, el puma y el escorpión presentes en stickers en cientos de negocios y empresas de transporte a largo de la ciudad norteña. Empezó su vida delictiva con apenas 13 años, el entorno familiar y el barrio fue el escenario perfecto para que este joven se convierta rapidamente en un avezado sicario.

Un adolescente que rápidamente logró ser parte de bandas dedicadas a la extorsion y el cobro de cupos.

Junto a las extorsiones, llegaron los asesinatos por encargo, Jean Carlo apenas superaba los 14 años, pero ya era considerado como uno de los brazos armados mas efectivos de la organizacion.

Hoy, internado en el anexo número 3, Jean Carlo estudia los años de secundaria que no termino estando en libertad, asegura querer cambiar su vida.

Job, estira los brazos dando certeros golpes, despliega ese talento que lo ha llevado a representar al anexo número 3 en diversas competencias a nivel de centros juveniles. Sin embargo, detrás de esa habilidad para el boxeo, se esconde un pasado que Job lleva marcado en el cuerpo.

A los 12 años abandono la casa de sus padres. Junto a los amigos del barrio en El Agustino, llegaron los asaltos como si se tratara de un solo un juego.

A los 14 años fue detenido por robo agravado, fue enviado al centro juvenil de diagnóstico y rehabilitación de Lima, ex Maranguita, pero salió a los pocos meses, convencido de que su camino era delinquir.

Junto al dinero fácil, asaltos cada vez mas violentos, siempre en banda y con armas automaticas. El último de ellos, fue en una cabina de internet con agente bancario y llamadas al extranjero, todo fue registrado en video.

El dueño de la cabina logra golpear en la cabeza a uno de los delincuentes, Job intenta disparar, pero el arma se traba y de pronto ese control absoluto de la escena se convirtio en una absoluta desesperacion por escapar.

Franyer, Jean Carlo y Job, tres jóvenes que a sus poco más de 20 años tienen una larga carrera criminal. Ahora, mientras esperan cumplir su condena para recuperar su libertad, sólo ellos saben si volverán a las calles para iniciar una nueva vida o volver a los sombríos caminos del delito.

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