EsSalud: Niña de seis años come por primera vez gracias a esófago artificial

Diagnóstico se presenta uno cada 8 o 10 mil personas en el mundo

Foto: EsSalud
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Profesionales de la salud del hospital Guillermo Almenara de EsSalud realizaron una proeza médica tras colocar esófago artificial a una niña de seis años.  

La pequeña vivía con este mal congénito en el esófago que le impedía ingerir cualquier tipo de alimento.

“El esófago de la pequeña se encontraba dividido en dos secciones. Prácticamente era inservible, su diagnóstico fue denominado como atresia esofágica, una discapacidad que le daba una mínima esperanza de vida”, explica Ronald Gallegos, cirujano pediatra del hospital Almenara. 

Existen dos tipos de atresia esofágica: la congénita, que el paciente trae consigo desde el nacimiento; y la adquirida, que se presenta tras haber ingerido, por ejemplo, productos de limpieza que tienen varios compuestos químicos altamente peligrosos que lesionan totalmente el esófago. En el caso de la pequeña Valentina, ella nació así, nunca pudo siquiera tomar leche materna.  

La cirugía de alta complejidad duró más de 10 horas y contó con la participación de cirujanos pediátricos, UCI pediátrica, neumología pediátrica y nutrición clínica.

El objetivo era reemplazar el esófago sin dañar el estómago para, por ello el procedimiento se realizó vía laparoscópica mínimamente invasiva.  

“En otra circunstancia se hubiese tenido que esperar que la niña cumpla la mayoría de edad, pero gracias a la tecnología manejada en nuestro hospital pudimos proceder con la primera cirugía laparoscópica para reconstrucción de esófago en una paciente pediátrica”, explicó el vocero de EsSalud.  

La atresia de esófago es un diagnóstico que padece 1 de cada 3500 a 5000 recién nacidos vivos y, en el caso de Valentina, el tipo de su diagnóstico complicado solo lo padece 1 en cada 8000 a 10 000 recién nacidos vivos. Gracias a la cirugía vía laparoscópica, los cortes son mínimos y más estéticos a la vista, evitando además infecciones asociadas.  

La valentía de Valentina 

Valentina llegó de provincia, junto a sus padres, siendo portadora de una gastrostomía. Es decir, vivía con un tubo flexible adherido a su pared abdominal, un punto de alimentación directo al estómago.

“Nosotros pensábamos que era imposible que mi niña tenga un nuevo esófago. Jamás imaginé verla probar una sopita o cualquier plato que pudiera prepararle”, cuenta la Sra. Emelys, mamá de la pequeña paciente.  

Además de la ausencia de un esófago funcional, del no poder ingerir ningún alimento, no poder respirar con normalidad y vivir conectada de un tubo al estómago, Valentina presentaba también complicaciones de soplo al corazón. Una situación difícil que, junto a su familia, pudo afrontar y así ser dada de alta.

“Volver a casa sabiendo que puede comer y hacer su vida como cualquier otra niña me conmueve mucho y por eso me siento infinitamente agradecida con todos los doctores y enfermeras que durante todo este tiempo han sido un apoyo para mí y mi esposo”, dijo Emelys al despedir al personal médico del Almenara.

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