Dólares falsos: Perú es el principal productor a nivel mundial

Desde el 2014 el Servicio Secreto de Estados Unidos está instalado en Lima

Perú, el líder en falsificación de dólares. Foto: captura de TV

Tras la detención de Evelyn Vela en los Estados Unidos hace poco más de una semana, hoy se conocen nuevos detalles sobre la investigación que le sigue la justicia norteamericana. Ahora sabemos que la bailarina, presa en una cárcel federal de Miami, no fue detenida con dólares falsos en su poder, como muchos pensaban. Su captura se debió a la información proporcionada por un colaborador eficaz que fue detenido cuando intentaba ingresar a ese país con 20 mil dólares falsos en el año 2014.

Según fuentes policiales, las autoridades estadounidenses grabaron varias comunicaciones telefónicas entre el colaborador y Evelyn Vela y dichos audios demostrarían que la bailarina estaba relacionada al delito federal de falsificación de dólares. Y, según su abogado, Evelyn Vela ha reconocido una “responsabilidad mínima” en los hechos que se le imputan.

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La investigación preliminar a Evelyn Vela se realizó gracias al trabajo en equipo del servicio secreto estadounidense y el departamento de Investigación contra el fraude y delito monetario de la DIRINCRI, una oficina especializada en desarticular bandas dedicadas a la falsificación de monedas y billetes nacionales y extranjeros, entre los que destaca el dólar estadounidense. ¿Sabías que el Perú es el principal productor de dólares falsos a nivel mundial? Fue precisamente por ese motivo que en el 2014 el Servicio Secreto de los Estados Unidos se instaló en Lima.

Gracias a un convenio, la Policía Nacional ha logrado algunas de las incautaciones de dólares falsos más impresionantes del mundo. En noviembre del año pasado, después de 10 meses de trabajo de investigación, se logró la mayor incautación de billetes falsificados de la historia del Perú. El mega operativo “Los verdes del valle” acabó con la incautación de 30 millones de dólares y la captura de 49 personas pertenecientes a 6 clanes familiares dedicados a este negocio ilegal. Operaciones como estas han permitido a los agentes desentrañar al detalle todo el proceso de falsificación de billetes.

Con las imágenes sobre las placas litográficas, se coloca el papel en estas imprentas offset rotativas que son capaces de imprimir planchas y planchas de billetes falsificados que luego son cuidadosamente cortados antes de pasar al control de calidad. Esa es la etapa de los acabados. El artesano falsificador peruano, por así llamarlo, se ha especializado como ningún otro en imitar hasta los mínimos detalles del dólar, logrando copias capaces de circular sin ser detectadas en el mercado estadounidense. 

Son los acabados los que marcan la diferencia entre cualquier billete falso y uno producido en el Perú. El nivel de detalle y meticulosidad alcanzado por los falsificadores peruanos sorprende incluso a los agentes del servicio secreto. El dólar falsificado en el Perú, pese a estar hecho de papel bond, a diferencia del original que está compuesto por una mezcla de 75% de algodón y 25% de lino, es el más difícil de reconocer. 

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Desde el año 2009 hasta la fecha, la Policía ha logrado incautar más de 170 millones de dólares falsos que estaban listos para salir del país, principalmente hacia los Estados Unidos, pero también a Ecuador, Argentina y Venezuela. Las modalidades de exportación que usan las mafias de traficantes de billetes falsificados son muy parecidas a las que emplean las dedicadas al narcotráfico. Una forma es enviar por encomienda billetes escondidos en todo tipo de productos y documentos. 

Otra modalidad muy empleada es la de los burriers. Personas que esconden en sus equipajes o en sus prendas de vestir todos los dólares falsificados posibles. Como en el caso de las drogas, el ingenio para ocultar la mercancía no tiene límites.

Pero el modo de exportar la mercancía no es el único parecido que este negocio tiene con el narcotráfico, sino también su amplio margen de ganancia. Un kilo de cocaína puesto en los Estados Unidos deja una ganancia de 25 mil dólares. Y 100 mil dólares falsos generan una rentabilidad de 30 mil dólares. Sumado a eso, producir dólares falsos es más barato que producir clorhidrato de cocaína y además, las penas son mucho menores. Por narcotráfico oscilan entre 5 y 35 años de prisión, mientras que las penas por falsificación de billetes sólo llegan a 14 años de cárcel en su modalidad agravada.

Pero una pequeña parte de los dólares falsificados se queda en el Perú. Además, hay artesanos falsificadores expertos en retocar dólares rotos, incluso injertándoles fragmentos de billetes falsos para hacerlos más difíciles de identificar. O modificándole detalles para aumentar su valor.

El octubre del 2014 la Policía capturó a un delincuente que se había hecho conocido bajo el apelativo de “El elegante”. Su especialidad era introducir dólares falsos en el mercado peruano comprando productos a cuyos vendedores contactaba por internet y les pagaba con billetes falsificados. Sus víctimas eran incapaces de distinguir un dólar auténtico de uno falso.

Pero no hay que ser un experto para identificar un dólar falsificado. Pese a su sorprendente similitud con los dólares auténticos, los producidos en imprentas clandestinas no son perfectos. Basta con prestar mucha atención a los detalles para no ser engañados por una copia ilegal de un billete.

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La falsificación de dinero es un delito tan antiguo como el dinero mismo. Con el paso de los años y el abaratamiento de las herramientas tecnológicas, los falsificadores siguen perfeccionando su técnica en busca del llamado súper dólar, un billete imposible de reconocer incluso por los expertos mejor entrenados del mundo.

El Perú se ha convertido en una cantera de falsificadores de billetes que desde hace casi una década está en la mira del servicio secreto de los Estados Unidos, cuyos agentes aprenden sobre técnicas de falsificación que luego son contrarrestadas con la incorporación de nuevas medidas de seguridad en sus billetes. Al mismo tiempo, los agentes del Departamento Especial de Investigación contra el Fraude y Delito Monetario de la DIRINCRI son permanentemente capacitados en la Academia del Servicio Secreto de EE.UU.