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¿Por qué los niños hacen berrinches y cómo evitar estas actitudes?

Una psicóloga te brinda nueve recomendaciones adecuadas para prevenir los berrinches. Además, explica si es normal que un infante no presente estas actitudes

Por lo general, los berrinches se dan principalmente por la inmadurez emocional de los niños. Y como tal, más allá de entrar en un estado de desesperación, los padres pueden prevenir estas actitudes desde una mirada psicológica y asertiva

En una entrevista con útileinteresante.pe, la Lic. Ginnette Urbina, psicóloga clínica y psicoterapeuta cognitivo-conductual, explica que hay detrás de un berrinche y qué papel deben tomar los padres:

¿Por qué los niños hacen berrinches?

Los berrinches se producen porque existe una forma inadecuada de expresar las emociones, y que el niño o niña no logra comunicar con palabras.

“Cuando los niños son más pequeñitos y todavía no han desarrollado mucho el lenguaje es más probable que se presenten los berrinches porque es su forma de intentar comunicar lo que les está pasando”, señala la especialista. 

Pasados los 3 y 4 años de edad, los niños van desarrollando el lenguaje, por lo que necesitan una guía adecuada para ampliar su vocabulario emocional y manifestar qué es lo que están sintiendo.

¿Cómo prevenir que los niños hagan berrinches?

1. Educar con amor y respeto hacia el pequeño, siendo un modelo adecuado para ellos

“En casa de repente nosotros levantamos la voz, llegamos de repente cargados del trabajo y estamos molestos, nos desquitamos con las personas que nos encontramos en el camino y eso lo puede ver el pequeño”, menciona la psicóloga. 

2. Los padres deben ser el primer modelo a seguir, en cuanto a inteligencia emocional

Cuando uno esté molesto o fastidiado, debe comunicárselo. Decirles “no me siento bien ahora”, sin necesidad de gritarle o ser grosero. Los pequeños van a ir aprendiendo mucho sobre el estilo de comunicación que utilizamos con ellos. 

3. Entrenar al niño para que pueda poner sus emociones en palabras

Que se sienta en confianza de comunicarse de una forma mucho más asertiva, ya sea si se siente mal, molesto, incómodo o triste. De tal manera que esa emoción no la ejecuta con tanta intensidad, sino que puede calmarse y actuar de forma más adecuada.

De pronto si yo lo veo fastidiado le puedo decir ‘creo que no te estás sintiendo bien, cuéntame qué te está pasando’ o  ayudarlo con pequeñas preguntas si es que al niño no se le hace tan sencillo ponerlo en palabras”, añade.

4. Como adultos, tenemos que ser un buen soporte emocional para ellos

Es importante brindarles contención cuando no se sienten bien; de tal manera que no van a tener la necesidad de hacer algo tan llamativo para que uno se dé cuenta. Necesitan recibir ayuda para encontrar una solución ante la frustración del momento.

5. Es importante que los padres escuchen y atiendan a sus hijos

“A veces estamos tan apurados en el día a día y de pronto les decimos ‘ya ya ya hijito después’. Debemos tomarnos un tiempito del día para poder escucharlos, conversar con ellos, preguntarles cómo se han sentido, recomienda la Lic. Urbina.

6. Conversar sobre reglas y límites

Al tener las reglas del juego bien establecidas desde un comienzo, es más difícil que después el niño o niña no quiera asumir las consecuencias. Con reglas y límites establecidos con anticipación, uno evita entrar en tanto conflicto con el pequeño.

7. Que el niño o niña forme parte de los acuerdos

Cuando se establecen límites y reglas, también es importante que el niño forme parte del establecimiento de estos compromisos, que opine, se sienta escuchado y valorado como parte de una familia, del grupo y de la toma de decisiones.

8. La normas se aplican para todos por igual

Cuando hay una participación por cumplir las normas, el niño debe sentir que todos los involucrados en casa mantienen ese compromiso y no solo está dirigido a él. 

Por ejemplo, “que todos nos vamos a tratar de manera amable, nos vamos a pedir las cosas por favor, si cometemos un error tenemos que pedir disculpas, buscar la manera de reparar el error que hemos cometido”, explica la especialista.

9. Que entiendan que las personas se pueden equivocar

Equivocarse es parte de nuestro aprendizaje como seres humanos, y así lo deben comprender los infantes con la ayuda de los padres, de esta manera todas sus emociones no salen de manera tan intensa. 

“Que entiendan que si nos equivocamos no es motivo para frustrarnos, molestarnos tirar las cosas, sino que tengo que fijarme en qué me equivoqué y qué puedo aprender para la siguiente vez que me pase”, aconseja. 

Y por el contrario, ¿es normal que los niños no hagan berrinches?

"Tenemos a un niño que es ya en extremo dócil. También tenemos que ayudarlo porque de repente no expresa cómo se siente o no expresa lo que le gusta por temor”, resalta la psicóloga. 

Se debe crear un ambiente en donde el infante se sienta más cómodo, en confianza para dar sus opiniones, así no vayan de acuerdo con lo que nosotros pensamos, y donde ellos vean que su opinión es importante.

Etiquetas Psicología Salud
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