Hoy:

    Votos perdidos: los que no pudieron votar en las elecciones 2026

    Se estima que 1.7 millones de ciudadanos intentaron votar, pero se retiraron ante el retraso en la apertura de mesas por parte de la ONPE

    Se estima que 1.7 millones de ciudadanos intentaron votar, pero se retiraron ante el retraso en la apertura de mesas por parte de la ONPE. Video: Cuarto Poder

    La jornada del domingo 12 de abril dejó un impacto profundo en las elecciones generales 2026. Lo que debió ser un proceso de participación masiva se convirtió en un problema para cientos de miles de ciudadanos que, pese a su voluntad de sufragar, no pudieron hacerlo por un sistema que presentó fallas antes de empezar. Las cifras oficiales de la ONPE revelan que el número de ausentes alcanzó los 6 millones 522 mil 138 personas, una cifra que duplica el promedio registrado en las últimas dos décadas.

    ¿Cuáles fueron las causas detrás del incremento histórico de ausentes?

    El factor determinante para este ausentismo fue una cadena de negligencias logísticas que impidieron la apertura oportuna de las mesas de sufragio. En distritos como San Juan de Miraflores, locales como el colegio Fe y Alegría N° 65 recién pudieron abrir sus puertas a las 2:00 p. m. debido al retraso en la llegada del material electoral.

    Esta demora dejó a los votantes con un margen de apenas cuatro horas para ejercer su derecho, provocando que muchos desistieran tras esperar durante horas bajo el sol. Muchos de estos ciudadanos eran adultos mayores o personas con discapacidad que, ante la falta de condiciones y la incertidumbre, retornaron a sus hogares sin votar.

    ¿Qué historias de exclusión marcaron la jornada en Lima Sur?

    Detrás de las estadísticas se encuentran casos que reflejan la magnitud de los problemas institucionales. José Reyes Flores, un ciudadano de 85 años que padece de osteoporosis, se desplazó cinco kilómetros hasta su centro de votación en San Juan de Miraflores. Tras permanecer cinco horas de pie, tuvo que retirarse sin haber podido sufragar.

    Otro caso es el de Maruja Ortiz, quien recientemente había sido operada de la vista. A pesar de su condición, acudió a votar, pero se encontró con colas extensas y desorganización. Cuando intentó ingresar antes del cierre de puertas a las 6:00 p. m., se le impidió el paso junto a otras 200 personas que se quedaron sin votar.

    ¿Cómo afectó el desorden a los ciudadanos con compromisos laborales?

    La ineficiencia operativa también afectó a quienes tenían horarios de trabajo que cumplir. El elector Pedro Gálvez relató que la falla en el sistema informático le impidió sufragar antes de que llegara la movilidad de su centro laboral. Por su parte, Renzo Palet no pudo votar debido a que su mesa no se instaló a tiempo, obligándolo a dirigirse al aeropuerto para cumplir con un viaje programado.

    Ante el caos, en diversos centros de votación se colocaron carteles informando que "no habría votaciones" y que "no habría multa". Sin embargo, las consecuencias de esta desorganización persisten, pues el ausentismo alcanzó un 23.65%, lo que representa un exceso del 7% frente al promedio histórico.