San Juan de Lurigancho: Sobrino de congresista fue hallado muerto
Julio López fue cantante principal de la orquesta La Real Sabrosura y exintegrante de la Marina de Guerra del Perú.
Julio López Toboada salió de casa con la esperanza de ganar algo de dinero extra. En su moderna camioneta, recorría las calles como taxista por aplicativo durante sus tiempos libres. Pero aquella noche, la del 13 de enero, no regresó. Horas después, su cuerpo fue hallado sin vida bajo un puente en San Juan de Lurigancho. Tenía tres disparos, golpes en la cabeza y señales de haber intentado defenderse. Lo que comenzó como una jornada laboral terminó en tragedia.
Cantante reconocido y exintegrante de la Marina de Guerra, Julio fue asesinado por presuntos delincuentes que se hicieron pasar por pasajeros. Su crimen ha conmovido al mundo artístico y militar. Y también a la política: era sobrino de la congresista Flor Pablo, quien pidió justicia y calificó la muerte de su familiar como una muestra del desborde de la inseguridad.
¿Qué ocurrió la noche del crimen?
La última comunicación de Julio con su esposa fue la noche del 13 de enero. Le avisó que iba a realizar un servicio. No volvió a contestar el celular. La familia inició una búsqueda intensa por redes sociales, mientras recorrían zonas como el circuito de playas, sin obtener respuesta. Al día siguiente, la Policía halló su cuerpo abandonado bajo un puente en una zona poco transitada de San Juan de Lurigancho.

¿Qué reveló la necropsia?
La autopsia arrojó datos contundentes: Julio fue asesinado con tres disparos y presentaba severos golpes en la cabeza. Todo apunta a un violento asalto. Según la Policía, los atacantes lo emboscaron durante el servicio de taxi. Querían su vehículo y no dudaron en acribillarlo para conseguirlo. Lo abandonaron como si fuera nadie. Pero era alguien. Y muchos hoy exigen respuestas.
¿Quién era Julio López?
Julio López tenía 52 años. Era cantante, compositor, músico, animador, clown si hacía falta. Formó parte de reconocidas agrupaciones y fundó la orquesta “La Real Sabrosura” junto a su amigo inseparable. Más de tres décadas sobre los escenarios lo convirtieron en un rostro y voz conocidos en el circuito musical. Tenía una voz versátil, amada por sus colegas y respetada por su público.

¿Qué dicen sus compañeros de orquesta?
Sus amigos aún cantan con la voz quebrada. En cada ensayo, lo buscan entre los acordes. Lo recuerdan como un profesional disciplinado, alegre, entregado al arte. “Era tremendo cantante”, dice un bajista entre lágrimas. “Grabó dos canciones, tocó con Néctar, con Armonía… Sabía las pautas, marcaba con la güira”. Sus fotografías ahora no tienen alegría, sino memoria. Una memoria viva que se niega a apagarse.
¿Cuál fue su vínculo con la Marina de Guerra?
Antes del arte, estuvo el uniforme. Julio fue marino, respetado por su promoción, reconocido por su disciplina y entrenamiento. “Una vez marino, siempre marino”, dicen sus compañeros, quienes escoltaron su féretro como símbolo de honor. Incluso en su despedida, soldados lo acompañaron en formación. Compartieron misiones, entrenamientos y hasta una última reunión en la isla Palomino, sin saber que sería la última vez.
¿Cómo era fuera del escenario?
Julio era un padre presente. Tenía dos hijos pequeños, de 2 y 10 años. Jugaba con ellos, los hacía reír, les cantaba. En casa, era el papá cariñoso, el compañero de juegos, el sustento. La música no alcanzaba para cubrir todo, por eso también trabajaba como taxista. No buscaba lujos. Solo llevar más a casa, asegurar un futuro para sus hijos. Ese esfuerzo lo llevó a la muerte.

¿Qué dice su entorno más cercano?
Su esposa, quien fue su compañera de vida, tuvo que reconocer su cuerpo. Desde entonces, camina sin rumbo, con el alma vacía. Sus amigos piden justicia, sus colegas exigen respuestas, sus familiares imploran que el caso no quede en el olvido. “Era una persona respetable. No hacía mal a nadie”, repiten. La congresista Flor Pablo, entre lágrimas, declaró que las cifras de inseguridad deben dejar de ser solo números.
¿Qué exige la familia?
Quieren justicia. Piden que la Policía actúe con rapidez. Que este crimen no sea uno más. Que se capture a los responsables, que haya sanción. Que la historia de Julio López no se repita. Hoy, donde había música, queda silencio. Donde hubo risas, solo quedan lágrimas. Su ausencia se canta como un réquiem. Y aunque su voz se apagó, seguirá viva en cada nota que sus amigos entonen en su memoria.
• Julio López fue hallado muerto tras realizar un servicio de taxi
• El cantante recibió tres disparos y golpes en la cabeza
• Presuntos asaltantes lo emboscaron para robarle su camioneta
• Era exmarino y vocalista de la orquesta La Real Sabrosura
• Tenía dos hijos pequeños y trabajaba como taxista por necesidad
• Su familia y amigos exigen justicia y resultados concretos











