Capturan a sujeto vinculado al 'Tren de Aragua' por feminicidio
El ciudadano extranjero José Quintero fue capturado por la policía tras confesar el asesinato de la anfitriona Norheribeth Mejías
La captura de José Quintero ha puesto fin a casi dos años de impunidad en uno de los crímenes más cruentos registrados en el distrito de Santa Anita. El ciudadano extranjero, presunto integrante de la organización criminal 'Tren de Aragua', fue interceptado por agentes de la División de Homicidios en las inmediaciones de la estación Pirámides del Sol, en San Juan de Lurigancho. Sobre él pesaba una orden de detención preliminar por el feminicidio de Norheribeth Mejías Cáceres, una joven anfitriona de 23 años.
El cuerpo de la víctima fue hallado el 29 de abril de 2024, envuelto en sábanas, bolsas de basura y asegurado con cinta de embalaje en un descampado. Tras cometer el asesinato, Quintero huyó hacia Venezuela para evadir a la justicia peruana; sin embargo, regresó al país meses después confiando en que el caso había quedado en el olvido. Lo que el sospechoso no imaginó es que los peritos de criminalística lograron extraer sus huellas dactilares de la escena del crimen.
¿Cómo confesó José Quintero el asesinato de la joven anfitriona?
Durante el interrogatorio policial, Quintero mostró una frialdad que estremeció a los investigadores al narrar con detalle su participación en el ocultamiento del cadáver. "¿Cuál fue tu participación?", le consultaron los agentes, a lo que respondió sin remordimientos: "Envolverla... con una bolsa de basura". El detenido admitió haber trasladado los restos de la joven hasta Santa Anita, alegando haber actuado bajo amenazas de terceros, versión que la policía analiza con cautela.
El general Víctor Revoredo, director de la Dirincri, señaló que el perfil de Quintero corresponde al de un sujeto altamente peligroso y acostumbrado a la violencia extrema. Investigaciones adicionales lo vinculan con grabaciones de sicariato donde se observa a un hombre con sus mismas características físicas acribillando a un motorizado sin titubeos. Esta "continuidad criminal", como la define la policía, refuerza la hipótesis de que el feminicidio fue ejecutado con la precisión de un criminal experimentado.

¿Cuál era el vínculo entre la víctima y el presunto feminicida?
Las pesquisas de la División de Homicidios sugieren que Norheribeth Mejías y su captor mantenían una relación sentimental. No obstante, la joven también era víctima de una red de trata de personas presuntamente operada por el 'Tren de Aragua', la cual la explotaba sexualmente en discotecas del Cono Norte. Según el mayor Jhonny Motta Flores, la hipótesis principal apunta a que el feminicidio fue una represalia por una supuesta traición dentro de la lógica criminal de la organización.
La última comunicación telefónica registrada en el equipo de la víctima fue con Quintero, a pesar de que este inicialmente negó conocerla. Los peritajes biológicos y la necropsia determinaron que la anfitriona fue brutalmente golpeada antes de recibir un disparo en la cabeza. Los tatuajes característicos de Norheribeth, especialmente el rostro de una mujer con dinero en su brazo izquierdo, fueron piezas clave para que su familia y las autoridades lograran una identificación plena tras el hallazgo.
¿Qué evidencias científicas confirmaron la autoría de José Quintero?
La homologación de huellas dactilares fue el elemento científico decisivo para desbaratar la coartada del detenido. Los peritajes demostraron que los rastros encontrados en el material utilizado para envolver el cuerpo pertenecían a Quintero. "Científicamente se demostró su autoría", precisó el mayor Motta Flores, indicando que el sospechoso no pudo sostener su mentira ante la contundencia de las pruebas forenses presentadas durante su intervención en San Juan de Lurigancho.

Norheribeth Mejías, quien dejaba registros constantes de su vida y rutinas de ejercicio en redes sociales, vivía bajo la vigilancia constante de sus explotadores. Mientras proyectaba una imagen de felicidad y disciplina, era víctima de un sistema de explotación nocturna del que intentaba escapar. Hoy, su rostro vuelve a los medios no solo como una estadística de feminicidio, sino como un caso donde la tecnología policial logró alcanzar a un presunto sicario que creyó haber burlado la ley cruzando fronteras.
- José Quintero admitió haber envuelto el cuerpo de la víctima en bolsas de basura y abandonarlo en Santa Anita.
- La homologación de huellas en la escena del crimen confirmó la responsabilidad directa del ciudadano extranjero.
- La policía vincula al sospechoso con el 'Tren de Aragua' y con videos de sicariato en plena vía pública.
- La necropsia reveló que la joven fue golpeada y ejecutada de un disparo en la cabeza antes de ser arrojada al descampado.
- La víctima era explotada sexualmente bajo la fachada de anfitrionaje en discotecas del Cono Norte.











