Hoy:

    “Mamelucos blancos”: así revientan cajeros en Perú

    Una peligrosa modalidad criminal avanza en el país: delincuentes usan gas para hacer explotar cajeros automáticos y robar dinero

    Mamelucos blancos: delincuentes explotan cajeros automáticos

    De madrugada. Todo calculado. Dos hombres vestidos de blanco bajan de un vehículo. No son técnicos: son delincuentes.

    Los “mamelucos blancos” han puesto en la mira a los cajeros automáticos, utilizando gas para hacerlos explotar.

    Así ejecutan el robo

    Introducen gas inflamable con una manguera. Luego, activan la detonación. En segundos, el cajero queda destruido.

    El comandante Juan Pablo Chenett advierte que esta modalidad está en crecimiento y se perfecciona con cada intento.

    Golpes en diferentes zonas

    Lurín, Ate y Comas

    En Lurín, lograron llevarse dinero tras hacer explotar un cajero. En Ate, causaron daños, pero no obtuvieron ganancias.

    En Comas, repitieron el ataque contra otra agencia, evidenciando que no se trata de hechos aislados.

    Huancayo, Áncash y Tumbes

    La misma escena se repite en distintas regiones: explosiones, daños y huida.

    En Huancayo, abandonaron equipos tras fallar. En Áncash, dejaron evidencias clave. En Tumbes, atacaron cuatro cajeros al mismo tiempo.

    Una modalidad que viene del extranjero

    Expansión internacional

    El experto Javier Sanguinetti señala que este método nació en África y se extendió a Europa.

    Hoy, también golpea en América Latina.

    Delito en evolución

    Los delincuentes no siempre logran su objetivo. Pero siguen intentando. Aprenden, corrigen y vuelven a atacar.

    Cómo operan

     

    Movimientos calculados

    Se desplazan de una zona a otra. Buscan lugares aislados. Actúan rápido.

    Todo forma parte de una planificación que busca evitar ser detectados.

    Evidencias que dejan

    Cables, baterías, mangueras. Todo queda en la escena y es clave para la investigación.

    Conclusión del caso

    Los “mamelucos blancos” representan una amenaza creciente. Su método es destructivo, rápido y cada vez más frecuente. Mientras la Policía los busca, sus ataques dejan claro que no se trata de robos comunes, sino de una modalidad criminal que sigue avanzando en el país.

    De madrugada. Todo calculado. Dos hombres vestidos de blanco bajan de un vehículo. No son técnicos: son delincuentes.

    Los “mamelucos blancos” han puesto en la mira a los cajeros automáticos, utilizando gas para hacerlos explotar.

    Así ejecutan el robo

    Introducen gas inflamable con una manguera. Luego, activan la detonación. En segundos, el cajero queda destruido.

    El comandante Juan Pablo Chenett advierte que esta modalidad está en crecimiento y se perfecciona con cada intento.

    Golpes en diferentes zonas

    Lurín, Ate y Comas

    En Lurín, lograron llevarse dinero tras hacer explotar un cajero. En Ate, causaron daños, pero no obtuvieron ganancias.

    En Comas, repitieron el ataque contra otra agencia, evidenciando que no se trata de hechos aislados.

    Huancayo, Áncash y Tumbes

    La misma escena se repite en distintas regiones: explosiones, daños y huida.

    En Huancayo, abandonaron equipos tras fallar. En Áncash, dejaron evidencias clave. En Tumbes, atacaron cuatro cajeros al mismo tiempo.

    Una modalidad que viene del extranjero

    Expansión internacional

    El experto Javier Sanguinetti señala que este método nació en África y se extendió a Europa.

    Hoy, también golpea en América Latina.

    Delito en evolución

    Los delincuentes no siempre logran su objetivo. Pero siguen intentando. Aprenden, corrigen y vuelven a atacar.

    Cómo operan

    Movimientos calculados

    Se desplazan de una zona a otra. Buscan lugares aislados. Actúan rápido.

    Todo forma parte de una planificación que busca evitar ser detectados.

    Evidencias que dejan

    Cables, baterías, mangueras. Todo queda en la escena y es clave para la investigación.

    Conclusión del caso

    Los “mamelucos blancos” representan una amenaza creciente. Su método es destructivo, rápido y cada vez más frecuente. Mientras la Policía los busca, sus ataques dejan claro que no se trata de robos comunes, sino de una modalidad criminal que sigue avanzando en el país.

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