Fue por un masaje y denunció tocamientos indebidos en Ate
Lo que debía ser una sesión de masajes descontracturantes terminó, según la denuncia, en un episodio de violencia sexual contra la mujer. Una médico acusó a un falso terapeuta de haber cometido tocamientos indebidos dentro de un consultorio en Ate
La historia comenzó con una necesidad urgente. La agraviada buscaba terapia física descontracturante por una enfermedad crónica que, según contó, le provocaba contracturas, dolores de cabeza y migrañas. En ese contexto conoció a un supuesto especialista que se presentó como experto en tratar sus dolencias. La atención finalmente se realizó el 24 de febrero por la tarde, en un local de la avenida Metropolitana, en Ate.
La mujer, una profesional de la salud a la que en el reportaje llaman Daniela, explicó que llegó al lugar con fuerte dolor en el cuello y con la molestia ya agravada. Lo que nunca imaginó, dijo, era que terminaría denunciando tocamientos indebidos. En lugar del alivio que esperaba, asegura que vivió una experiencia que la dejó destruida y marcada.
Lo que ella denunció dentro del consultorio
Según la denuncia policial, Ángel Ortiz Lupu le indicó que se colocara boca abajo para empezar con los masajes en la espalda. Luego, de acuerdo con la versión de la víctima, desabrochó el brasier y le pidió cambiar de posición. Fue en ese momento cuando, siempre según su relato, el hombre se propasó mientras continuaba con la supuesta atención.
La denunciante afirmó que él llegó a tocarla y a succionarle con la boca el pezón izquierdo. El miedo apareció primero, pero después vino la reacción. Ella lo encaró, hizo una videollamada a su esposo, llamó al 105 y pidió ayuda. También recordó que un testigo habría escuchado lo sucedido y que incluso preguntó por qué la señorita se quejaba.
Falso terapeuta y sospecha de ejercicio ilegal
La denuncia no solo apunta a un caso de tocamientos indebidos. La agraviada remarcó que el hombre no tendría estudios para realizar ese procedimiento. Como personal de salud, aseguró saber quién puede ejercer y quién no. El reportaje añade que el nombre de Ortiz Lupu no aparecía en los registros de Sunedu ni en el Colegio de Tecnólogos Médicos del Perú.
De la detención a la libertad
Tras la llegada de la Policía, el hombre fue detenido y llevado a la comisaría de Ate, y luego al Depincri Ate-Santa Anita. Pero la indignación de la víctima y su defensa aumentó cuando, horas después, el denunciado recuperó su libertad. Para ellos, esa decisión dejó expuestas a otras personas que podrían caer en sus engaños.
El abogado de la agraviada sostuvo que existía preocupación por una eventual fuga y por la posibilidad de que su patrocinada no alcance justicia. Además, cuestionó que durante el tiempo de detención no se concretaran diligencias que, según su versión, eran urgentes. La víctima también aseguró que nunca se realizó la corroboración de células epiteliales ni se completaron otras pericias clave.
Reclamos por la actuación fiscal
Tanto la denunciante como su defensa afirmaron que el Ministerio Público habría obrado con negligencia durante las 48 horas de detención. Según señalaron, mientras la agraviada sí pasó diligencias urgentes, al investigado solo se le tomó su declaración. También sostuvieron que no se ubicó al único testigo del hecho.
El equipo periodístico buscó la versión de Ángel Ortiz Lupu en el local de Ate. También le hizo llamadas y le envió mensajes. No hubo respuesta. En el reportaje se indicó, además, que el investigado tendría tres direcciones en Lima y una en Tumbes, por lo que la defensa no descarta un eventual intento de fuga.
La denunciante espera que su testimonio anime a otras mujeres a hablar. Dice estar convencida de que no sería la única víctima. El caso quedó marcado por una acusación de tocamientos indebidos, por el presunto ejercicio ilegal de la profesión y por la liberación de un investigado que, hasta el momento, no ha dado su versión pública sobre los hechos.














