La tierra se abre en San Martín: ¿Por qué sucede este fenómeno?

Deslizamientos y grietas de hasta dos metros dejan más de 100 damnificados en San Martín. Conoce qué causó este fenómeno según el IGP.
La naturaleza ha vuelto a manifestar su fuerza en la selva peruana tras un fenómeno geológico que está provocando fisuras en el suelo de hasta dos metros de profundidad y deslizamientos en la provincia El Dorado de la región San Martín.
Lo que comenzó como pequeñas marcas en la tierra se ha transformado en un desastre geológico que ya viene dejando más de 100 damnificados, quienes han sido testigos de la destrucción de sus casas y pérdida de tierras de cultivos.
El origen del desastre: ¿Por qué se abrió la tierra en San Martín?
En la región peruana de San Martín, provincia El Dorado; la población del caserío Eladio Tapullima vive momentos de angustia cuando desde el pasado 13 de abril notaron las primeras fisuras en el suelo. Con el paso de los días, estas líneas en el suelo se ensancharon y profundizaron, causando el colapso de viviendas.
El Ing. Hernando Tavera, jefe del Instituto Geofísico del Perú (IGP), ha aportado claridad científica acerca de este fenómeno y, en entrevista con un medio local, ha precisado que las fisuras del suelo en San Martín responden a un fenómeno de desplazamiento de masa provocado por factores climáticos.
"La sobrecarga de agua por las lluvias ha saturado el terreno y ha producido estos deslizamientos. Casi en paralelo son las fisuras que se han presentado (…) La población no le prestó mucha atención y de pronto se producen estos deslizamientos de gran envergadura.", explica Tavera.
¿Los sismos también podrían provocar fisuras en el suelo?
Sí, y si bien es posible que sismos de gran magnitud abran el suelo, no es el caso para la actual situación de San Martín. El Ing. Tavera descarta que en este caso se trate de una falla tectónica activa, ya que para ello tendría que haberse registrado previamente un sismo de cinco a más grados de magnitud.
Ciencia detrás del fenómeno: ¿Por qué se abre la tierra?
Existen diversos fenómenos que causan fisuras en el suelo de varios metros de profundidad, como es el caso de la formación de un socavón, por ejemplo. Pero, para entender lo que ocurre en la región de San Martín, es vital diferenciar entre una falla tectónica y un proceso de inestabilidad de laderas:
¿Qué es una falla geológica?
En términos científicos, una falla geológica es una fractura en la corteza terrestre a lo largo de la cual se ha producido un desplazamiento. Estas suelen ser las responsables de los terremotos cuando liberan energía acumulada.
El caso de San Martín: Desplazamiento por gravedad
En el caserío Eladio Tapullima, el fenómeno responde a la geodinámica externa. La combinación de pendientes pronunciadas (lomadas) y la composición del suelo ha creado el escenario perfecto para este lamentable desastre.
El factor desencadenante ha sido la lluvia intensa, característica de la región amazónica en esta época del año:
"En principio, la población, cuando ve pequeñas fisuras en zonas de pendiente, no le presta mucha atención. Entonces, esto en el tiempo y con la sobrecarga de agua ha ido creciendo, hasta que ya no puede más soportar el peso por gravedad y se producen este tipo de deslizamientos", señala el jefe del IGP.
Consecuencias por fisuras del suelo en San Martín
La emergencia no solo ha destruido infraestructura, sino que tiene un impacto directo en los medios de vida de la población del caserio Eladio Tapullima:
- Las tierras de cultivo, principal fuente de ingresos en El Dorado, han quedado segmentadas por las grietas, haciendo imposible la labor agrícola.
- La caída de la señal telefónica durante el pico de la emergencia aisló a la comunidad, dificultando las labores de rescate y comunicación con las autoridades.
- Hasta el momento, se reportan 120 personas damnificadas y al menos 20 viviendas con daños estructurales irreparables.
¿Los pobladores podrán regresar en algún momento a las zonas afectadas?
Si bien actualmente las familias evacuadas se encuentran refugiadas en un polideportivo local, donde la municipalidad provincial provee alimentación y atención básica; la respuesta de los expertos sobre “regresar” es cautelosa.
Según Yessica Martell del Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) de San Martín, el terreno ha quedado en un estado de vulnerabilidad crítica.
Las grietas existentes permiten una mayor filtración de agua, lo que podría acelerar nuevos desplazamientos si las precipitaciones persisten.
Asimismo, los especialistas indican que primero es necesario realizar estudios técnicos en la zona para identificar el área más estable y evaluar la reubicación de la población.
Cualquier intervención debe considerar no solo la limpieza del terreno inestable, sino también la modificación de las condiciones que favorecieron el desastre, como la presencia de pendientes pronunciadas.
Señales de alerta: ¿Cómo identificar un deslizamiento del suelo a tiempo?
La prevención es la herramienta más poderosa de la gestión de riesgos. Tavera resalta que existen indicadores visuales claros que la población debe aprender a identificar para evacuar antes de que el desplazamiento sea masivo:
- Fisuras paralelas de diferentes tamaños: La aparición de grietas alineadas en zonas de pendiente alta o media como primer indicativo de que la masa se está movilizando.
- Inclinación de objetos verticales: Si árboles o postes de energía eléctrica comienzan a ladearse, es señal de que el suelo profundo se está moviendo.
- Ruidos subterráneos: Crujidos o ruidos extraños provenientes de la tierra.
Ante estas señales de alerta, el especialista insta a la población a dar aviso a las autoridades y al Instituto Geofísico del Perú para reducir el riesgo de siniestros.
Recomendaciones para la prevención y gestión de riesgos
Ante escenarios de inestabilidad geológica, la población y las autoridades deben trabajar bajo un enfoque preventivo:
- Estudios de suelos previos: Evitar el asentamiento en zonas de "lomadas" o pendientes altas sin un estudio técnico que avale la estabilidad del terreno.
- Sistemas de drenaje: En zonas de cultivo, asegurar que el agua de lluvia fluya y no se estanque, evitando la saturación del subsuelo.
- Monitoreo constante: Ante la primera grieta, por pequeña que sea, se debe dar aviso a Defensa Civil o al IGP, e iniciar una vigilancia diaria del ancho de la fisura.
- Reubicación estratégica: Las autoridades deben identificar zonas seguras y estables para movilizar a la población de forma definitiva, evitando el retorno a zonas de alto riesgo.
Este caso refleja un problema recurrente en muchas regiones del país: la ocupación de terrenos que, si bien resultan atractivos por su utilidad agrícola o su cercanía a recursos, presentan condiciones geológicas que los hacen peligrosos a largo plazo.
La situación de San Martín es un recordatorio de que el desarrollo económico y la agricultura deben ir de la mano con una planificación territorial consciente y basada en la ciencia.