Alex Manuel Álvarez es el primer condenado en el Perú por acoso cibernético

El hombre permanece recluido en el penal de Aucallama. La amenazaba con golpearla y con difundir fotos íntimas

Alex Manuel Álvarez es el primer condenado en el Perú por acoso cibernético

El primer condenado por acoso cibernético. Foto: América Noticias

Alex Manuel Álvarez Silvera, un estudiante de ingeniería industrial de 20 años, quien no aceptó que su enamorada de 16 años terminara su relación, le enviaba mensajes acosándola y diciéndole que era "el diablo" en persona.

"Vas a conocer este demonio que soy. Hasta que no te mates no pararé, el diablo soy yo bebé. Vas a ver que el diablo tiene nombre y se llama Alex", escribía este hombre de manera amenazante.

El Poder Judicial de Lima Norte lo condenó a cuatro años y ocho meses de cárcel. Hace un año se promulgó el decreto legislativo 1410 que convirtió el acoso sexual en un delito. Esto fue fundamental para el caso.

"Te vas a acordar de todo lo que me hiciste, te vas a arrepentir. No me quieres de enamorado, ahora me tendrás de enemigo", se leía en sus mensajes.

Ellos estuvieron como enamorados por más de un año hasta que todo terminó. Ella insistía a la menor para verse y tener intimidad. Ella no quería, entonces la seguía hasta el colegio.

El sujeto empezó a amenazarla que si no hacía lo que pedía le contaría a su madre lo que hacían en la intimidad. La adolescente entró en pánico. Accedió a mostrarle sus partes íntimas y tomó una foto como prueba.

"Todos verán tu foto, la imprimiré y la botaré en el colegio. Hasta que te mueras no pararé. Haré que tu viejo se levante de la tumba de vergüenza de tener a una perra como tú", decía en sus mensajes de terror.

Alex fue bloqueado del celular de su víctima y eso lo encolerizó más. Amenazaba a la joven de matar a los chicos que hablen con ella, e incluso de cortarle el rostro o golpearla.

En el proceso, el hombre aceptó el acoso, minimizó sus actos y dijo que lo hizo en un momento de calentura. Ahora está recluido en el penal de Aucallama, en Huaral. El aacoso es un delito pero lo importante es que las víctimas tengan la valentía de denunciar.

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