La radicalización de las protestas que desató la violencia y muerte en Juliaca

La región más alta del Perú radicalizó sus protestas contra el gobierno en todas sus provincias, resultando en un brutal enfrentamiento con la Policía que dejó un saldo de 17 muertos

Heridos en Juliaca. Video: Cuarto Poder

El 4 de enero empezó un paro indefinido en Puno. La región más alta del Perú radicalizó su protesta contra el gobierno en sus 13 provincias y para el lunes 9 de enero llamaron a reunirse en dos grandes puntos de concentración. Las provincias sureñas cómo Chucuito, Yunguyo, El Collao, entre otros, se concentraron en Puno, la capital de la región. Ahí, desde las 7:30 de la mañana del lunes 9, bloquearon las vías de acceso a la ciudad

Al otro extremo de ese punto de concentración esta Juliaca. Allí llegaron desde las provincias del norte de Puno, cómo Melgar, Lampa, Huancané, San Antonio de Putina, Carabaya.  Llegaban por el otro extremo de la región, pero unidos por los mismos pedidos.

Mientras los manifestantes ingresaban a la plaza de la ciudad, a dos kilómetros de ahí la policía y el ejército organizaban una misa en el perímetro del Aeropuerto Internacional de Juliaca, Manco Cápac. Esta zona colinda con la avenida Independencia, es uno de los extremos de la pista de aterrizaje. Desde que empezó el paro fue un punto de enfrentamiento recurrente.

Las invocaciones y plegarias fueron en vano, como se pudo comprobar hacia el mediodía. El día recién empezaba. A las 10 de la mañana la ciudad estaba tomada por los manifestantes. La mayoría de discursos tenían tres puntos en común: La renuncia de Dina Boluarte, la renuncia de los congresistas y la liberación del expresidente golpista Pedro Castillo. Sus enemigos estaban representados en muñecos que paseaban por las calles: Dina Boluarte, los cinco congresistas por Puno y Keiko Fujimori.

Ese rechazo también incluía a los medios de comunicación. Esa actitud hacía imposible que un periodista que no fuera de la zona, pueda reportar desde Juliaca.

Para realizar este reportaje nos informamos a través de colegas de Juliaca que prefirieron no hacer pública su identidad debido a las represalias que podrían sufrir. Apoyar a la prensa limeña, cómo nos llaman, no está bien visto por los manifestantes. Es por eso que la mayoría de información fue recogida por la prensa local. Uno de esos hechos ocurrió a las 11:07 de la mañana cuando el general del ejército, Manuel Alarcón Herrera y el general de la Policía, David Villanueva Yana, dieron una conferencia en las oficinas del Aeropuerto.

Los periodistas puneños decían que había malestar en la protesta por dos videos que circularon mucho en las redes sociales y grupos de WhatsApp de los manifestantes: El golpe a una madre y su hijo. Y la intervención a un mototaxi. La última duda de esa conferencia fue para el general Villanueva. Sobre si usarían armas en las manifestaciones o no.

Una hora después de esa conferencia, al mediodía, las 8 mil personas que llegaron a Juliaca marchaban por la ciudad. Estaban dispersos en diferentes grupos, pero la mayoría, casi el 80% dejó el centro para tomar la Av. Independencia rumbo al aeropuerto.

Los manifestantes ocuparon el cruce de Independencia con la Av. Circunvalación. En toda esta zona estaba apostada la gente que tenía como fin marchar y mantener bloqueada la carretera. Es en ese recorrido cuando se encuentran con la policía que cuidaba el aeropuerto y la violencia empieza, eran las 12:33 de la tarde.

Los periodistas de la zona aseguran que los manifestantes no realizaron ningún acto violento y que fue la policía quién les lanzó insultos y piedras. Desde Lima la versión de la policía, a cargo del general Oscar Arriola, es que los manifestantes intentaron tomar el aeropuerto. Y que, como la ley les permite, tuvieron que usar la fuerza para impedirlo.

Aún no hay certeza de quién inició la violencia en las afueras del aeropuerto. De lo que no hay duda es que fue el enfrentamiento más brutal desde que iniciaron las manifestaciones.

La policía formó una primera barrera de contención. Eran escuadrones ubicados en el perímetro del aeropuerto, esa fue la primera zona de batalla. Los policías usaban como escudos hasta calaminas. Esa primera barrera se adelantó y salió a los barrios aledaños. Aquí vemos cómo este grupo de manifestantes se cubren en esta esquina. Un hombre de buzo azul y polo celeste queda descubierto en el enfrentamiento. La respuesta trajo más violencia y con ello la muerte.

El primer fallecido se registró a las 2:05PM. Este grupo de hombres saca de la zona de batalla el cuerpo de un hombre de 35 años llamado Gabriel Omar López Amanquí. el hombre de buzo azul y polo celeste captado minutos atrás. La secuencia de fotos registra la desesperación de sus compañeros por salvarle la vida.

A medida que pasaban los minutos, más heridos salían de la zona de enfrentamientos. Como esta mujer que llega herida en la cabeza, o este hombre con el brazo lleno de heridas por los perdigones o jóvenes que salían en mantas y mototaxi en busca de un médico para luchar por su vida, otros no tuvieron esa oportunidad.

Los heridos fueron llevados a este grifo llamado Ollanta a pocas cuadras de la zona de enfrentamiento. Este lugar se utilizó como refugio para los heridos.

La policía ganó terreno y adelantó algunas líneas. Tomaron parte de la Av. Independencia y algunos manifestantes retrocedieron. Los puntos de enfrentamiento se dispersaron. Ya no solo era cerca del aeropuerto, también había violencia en el bypass del cruce de la Av. Independencia y Circunvalación y frente al mercado Mi Perú. Otros grupos de policías intentaban neutralizar las avellanas que les lanzaron.

Los que vestían de civil y encubiertos de ropa negra se replegaban al aeropuerto. Ya eran las cerca de las 4:40PM, casi cuatro horas de enfrentamiento y las municiones hacían falta.

Mientras tanto, los heridos y fallecidos llegaban a las postas médicas. Las personas que estaban en el enfrentamiento en la zona del bypass y del mercado Mi Perú fueron llevados al centro de salud Jorge Chávez. Las personas que estaban en el enfrentamiento frente al aeropuerto, cerca de la pista de aterrizaje, fueron llevadas a la posta Mariano Melgar. Hasta ahí llegaron los familiares del primer fallecido, el hombre de buzo azul y polo celeste llamado Omar.

Los disparos y explosiones se escuchaban por toda la ciudad. Los propios médicos hicieron un llamado de paz en medio del rescate de heridos al inicio del atardecer.

Pero ni los ruegos, ni la noche trajeron calma. Fue todo lo contrario. La oscuridad trajo la dura verdad: más de 15 muertos y enfrentamientos que continuaban por toda Juliaca. Algunos médicos salieron a buscar más heridos y fueron atacados por la Policía. Otros manifestantes recién podían llevar a sus familiares a los centros de salud.

Ya eran cerca de las 10 de la noche, por algunos lugares de la ciudad un grupo de personas intentaba saquear Plaza Vea, por otro la policía dispersaba a los grupos. Es en este último caso que se dan dos hechos que terminaron en más sangre y muerte.

Había restricciones de movilidad, pero no todos obedecieron. Este video corresponde a la zona de Montenegro una avenida donde hay discotecas informales, muchos jóvenes salían con vestimentas de fiesta y en ese momento es cuando dos de ellos son heridos por proyectiles.

El cansancio y las muertes trajeron miedo. Desde sus casas los juliaqueños hicieron sentir su protesta con cacerolas. En la calle una melodía cerraba el fatídico día, un nueve de enero en el que una guerra se desató en las alturas del Perú.

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