Puno: Walter Aduviri y la nueva guerra por el agua

El gobernador regional de Puno ha tenido confrontaciones con el de Arequipa, Elmer Cáceres Llica por la explicación de la construcción de una represa

Walter Aduviri, gobernador regional de Puno. Foto: Cuarto Poder

Walter Aduviri ganó las elecciones regionales en Puno con más del 40 por ciento de los votos, un apoyo contundente para un líder aymara que hace solo unos meses vivía en la clandestinidad.

Y esto porque fue sindicado como el principal líder de una revuelta anti minera durante el segundo gobierno de Alan García que terminó con saqueos y varios edificios públicos incendiados, el llamado aymarazo. Acusación de la que se ha declarado inocente.

Algunos lo ven como la futura amenaza roja con intenciones presidenciales y otros como el hombre que representa la indignación y rabia ante un poder centralista que siempre relegó a Puno a un atraso indignante. 

Dice que gobierna para el pueblo y quizá por eso ha inaugurado un estilo que busca el aplauso rápido de su población. Con algo más de dos meses en el poder no pasa nada desapercibido. 

Hace unos días repartía insultos a su similar de Arequipa en medio de una guerra por el agua, asimismo protagonizó tensiones territoriales con la vecina región de Moquegua, y ayer regalaba flores por el día de la mujer. 

Walter Aduviri Calisaya es el llamado Evo Morales Peruano.

Uno de sus contendores en este intercambio de palabras es el gobernador de Arequipa, el ex alcalde de caylloma Elmer Cáceres Llica, un hombre de ideas similares a las de aduviri y que suele lucir un elegante traje reivindicatorio de la cultura Del Valle del Colca. 

Si aduviri es el Evo morales peruano, Cáceres se siente bien con el apelativo de Tupac Amaru tercero.

Todo empezó cuando el gobernador arequipeño pretendió realizar una conferencia en Puno para explicar a la población acerca de los beneficios que traeria la construcción de la represa Paltiture en territorio puneño donde las aguas hoy no son aprovechadas por la Región altiplanica y se pierden en el mar. 

Cáceres señala que Aduviri mandó a sabotear la exposición. Aduviri, sin embargo, señala otra cosa.

Luego de los dimes y diretes, el gobernador arequipeño tuvo que tragarse su orgullo y acudir a una reunión a territorio adverso. El jueves hizo aparición en la plaza puneña donde la prensa local metió trató de reavivar el cruce de adjetivos.

Pero Cáceres que es el que más tiene que perder en este asunto, se mantuvo sobrio y correcto.

Luego de una tensa espera en el despacho de la gobernación, se supo que aduviri no llegaría. La visita de la ministra del Ambiente lo tenía ocupado. 

Cáceres tuvo que irse a contemplar el Lago Titicaca y la reunión se replanteó para la tarde. Un digno apretón de manos de dos autoridades que nunca debieron perder la compostura.

Detrás de este pleito yace un problema de fondo, la falta de agua para la agricultura en expansión. Estamos viviendo los primeros capítulos de una futura guerra del agua que debe evitarse no solo con represas sino quizá con reforestación.

En esta historia falta el gobernador de Moquegua, Zenón Cuevas, también interesado en el gas de Bolivia lo mismo que Arequipa y sobre todo Puno. La disputa territorial pudo llegar a teñirse de sangre cuando Aduviri visitó la zona en disputa ante el rechazo de la posición moqueguana.

En todo esta historia queda por saber qué hará el indómito Aduviri en Puno. 

Luego de que se le criticara por entablar acuerdos con Evo morales para que Bolivia le venda gas al sur peruano, tirándole arroz al gas de Camisea, acuerdos que no le corresponderían sino al Gobierno central, los nuevos episodios han puesto los pelos de punta a quienes lo ven como un futuro candidato presidencial demasiado cercano a un presidente como Evo morales, que ya está 13 años en el poder y pretende quedarse hasta el 2025 o quizá más.

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