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    Pancitos artesanales en el sur: una parada obligada

    Con hornos a leña encendidos desde la madrugada, locales como Mil Sabores y Tambo Rural atraen multitudes cada día.

    Foto y video: América Noticias

    Cuando el olor a pan caliente invade el auto, no hay tráfico que moleste ni GPS que importe. La carretera al sur, esa vía que cada fin de semana conduce a playas, reuniones y descanso, es también una ruta de tentación. Porque entre peaje y peaje, una nueva tradición se ha consolidado: detenerse por un pancito artesanal, recién salido del horno.

    A lo largo de la Panamericana Sur, pequeños locales y paraderos se disputan la atención de los viajeros con hornos encendidos desde la madrugada. Allí, el pan deja de ser simple acompañamiento para convertirse en protagonista. Masa madre, rellenos contundentes y fuego a leña marcan el ritmo de una experiencia sabrosa que, para muchos, ya es parada obligatoria.

    ¿Dónde comienza esta ruta del sabor?

    En el kilómetro 41, la primera señal está en el aire: un aroma a pan relleno que cruza el parabrisas. En Mil Sabores, uno de los puntos más conocidos, se hornean pancitos cada siete minutos. Los clientes hacen fila con la seguridad de quien sabe a lo que viene: queso, cabanossi, jamón, chicharrón, aceituna o manjar blanco.

    Fuente: Domingo Al Día
    Fuente: Domingo Al Día

    “¿Cuántos panes va a llevar?”, le preguntan a un cliente. “Diez, pero solo para mí”, responde entre risas. Otro viajero, llegado desde Huacho, suma veinte para compartir con sus tres hijos. El horno no se apaga, y los panes salen dorados, brillando del calor de la leña.

    ¿Qué variedades de pan se pueden encontrar?

    Karina de la Cruz, encargada de Mil Sabores, enumera con orgullo su carta: “Tenemos rellenos de queso, cabanossi con queso, jamón, lomo, chicharrón con cebolla y ají limo, huachana, pollo, muchos sabores”. Además, ofrecen promociones completas: tamal, chicharrón, dos panes y café caliente. Un desayuno completo en plena ruta.

    Los pancitos son individuales, pero el sabor es generoso. Algunos clientes compran para comer ahí mismo, otros para el camino, y muchos más para compartir cuando lleguen a destino. No es raro ver a alguien salir con una bolsa llena y una promesa: volver.

    ¿Qué innovaciones han conquistado a los viajeros?

    Kilómetros más adelante, Tambo Rural ofrece nuevas razones para detenerse. Entre sus hornos a leña, una innovación se volvió favorita de los niños: pan relleno de manzana acaramelada. “Nació de la necesidad de los padres por ofrecer algo dulce a sus hijos”, explica Medalý Morante, responsable del local.

    También se suma el pan de salchicha huachana, un sabor reciente que rápidamente ganó popularidad. En la mesa o para llevar, los sándwiches de panceta horneada, pollo con camote y otros platos completan la experiencia. Aquí, el pan es entrada, plato de fondo y postre.

    Fuente: Domingo Al Día
    Fuente: Domingo Al Día

    ¿Cuál es la historia detrás de estos locales?

    Tambo Rural comenzó hace 20 años vendiendo solo aceitunas. “La gente se paraba y pedía aceitunas para rellenar su pan”, cuenta Medalý. Así nació la idea de ofrecer panes ya preparados, y con el tiempo, la carta se amplió hasta convertirse en un referente de la carretera.

    Hoy, el local tiene nueve sabores en carta, y mantiene su esencia: horno de leña, productos frescos y sazón casera. La parada es recomendada de boca en boca, y muchas familias la convierten en tradición de fin de semana o temporada alta.

    ¿Qué ofrece el último tramo de esta ruta?

    Panes Don Roberto es otro destino obligado. Aquí, la creatividad va de la mano con la costumbre. Javier Arias, encargado del local, presenta nuevos rellenos como aceituna verde con queso, omelet, pollo con palta o jamón. “Si el cliente quiere combinar manjar con aceituna, lo hacemos”, asegura.

    El menú incluye combos con café, infusión o maca, y la posibilidad de personalizar cada pedido. “Acá el cliente tiene la razón y debe irse feliz”, dice Javier, mientras despacha panes calientes a una familia rumbo a Asia. El ritmo es constante, y el pan no se enfría.

    Fuente: Domingo Al Día
    Fuente: Domingo Al Día

    ¿Por qué el pan artesanal detiene el viaje?

    En medio del calor, la arena y las largas filas hacia el sur, estos locales ofrecen un respiro distinto. No se trata solo de comer, sino de compartir, probar y llevarse algo más que comida. “Esta parada es obligatoria”, dice una madre que viaja con toda su familia. “Por la calidad y la variedad, siempre volvemos”.

    Detrás de cada pancito hay tradición, ingenio y manos que hornean con paciencia. Ninguna aplicación de mapas los marca, pero todos los viajeros los conocen. Porque el olfato no falla. Y porque donde hay pan artesanal, el viaje se detiene.

    • La ruta al sur incluye paradas obligadas por pancitos artesanales rellenos
    • Mil Sabores, Tambo Rural y Don Roberto destacan por su variedad y sabor
    • Los rellenos van desde chicharrón hasta manzana acaramelada y huachana
    • Las recetas son caseras, hechas en horno a leña y servidas al instante
    • Familias enteras compran bolsas llenas para disfrutar en camino o al llegar