Secuestran a niños para obligar a prostituirse a sus madres
Una mujer escapó con su hija y denunció la red criminal. Policía capturó a 12 implicados y rescató a más de 50 víctimas en Lima y otras regiones.
Durante años, el horror vivió tras puertas cerradas. Mujeres extranjeras eran obligadas a prostituirse mientras sus hijos eran usados como rehenes para asegurar su obediencia. Una facción del Tren de Aragua convirtió a Lima en su centro de operaciones.
Allí, la violencia, las amenazas y el miedo sostenían un negocio perverso. Pero un operativo policial logró lo impensado: rescatar a las víctimas y detener a sus captores.
Todo comenzó con el testimonio de una joven madre venezolana que logró escapar con su hija. Llevaba cuatro años sometida por una red de trata de personas que operaba desde una vivienda en San Juan de Lurigancho. Su denuncia permitió identificar a los responsables y activar el operativo que terminó con 12 detenidos y más de 50 mujeres liberadas.
¿Cómo operaba esta red de explotación sexual?
La víctima, de 23 años, fue contactada a través de redes sociales por una supuesta amiga. Le prometieron trabajo y un futuro mejor en Perú. Pero al llegar, la realidad fue distinta. Le exigieron una deuda de 17 mil soles y la amenazaron con hacerle daño a su hija si no obedecía.

La joven fue trasladada al distrito de San Juan de Lurigancho, donde la obligaron a trabajar en un local nocturno conocido como "El Molino Rojo". Tenía que cumplir con un mínimo diario de servicios y pagar cuotas que, si no eran cubiertas, se convertían en multas impagables.
¿Quiénes dirigían esta organización?
La red era liderada por una mujer conocida como "La Jefa", identificada como Cristina, quien antes habría sido víctima y luego se convirtió en victimaria. Junto a ella, operaba su pareja, Juan de Jesús Estula Sierralta, con antecedentes por trata de personas desde 2018. También fue mencionado Raúl Burgos Burgos, hijo mayor de "La Jefa", quien habría enviado amenazas a la denunciante incluso después de escapar.
El testimonio detalla que Cristina maltrataba física y psicológicamente a las mujeres e incluso a los hijos de las víctimas. Golpes, castigos y amenazas eran el pan de cada día.
¿Qué rol jugaban los niños en este entramado?
La crueldad alcanzó su punto máximo cuando las redes criminales comenzaron a usar a los hijos de las víctimas como garantía de obediencia. En una segunda intervención, al norte de Lima, se descubrió que los hijos de dos mujeres eran retenidos en un inmueble de San Miguel.
La investigación reveló que los menores, de tres y seis años, eran encerrados bajo la supervisión de una mujer identificada como Luz Mary del Valle Perdomo. Esta venezolana, de 38 años, sería la cabecilla de otra célula del Tren de Aragua dedicada a la trata.

¿Quiénes integraban la segunda red?
Según la Policía, Luz Mary actuaba en complicidad con su prima, Miliandry del Valle, quien ayudaba a custodiar a los niños. Ambas vivían en el mismo inmueble donde estaban encerrados los menores. Miliandry tenía antecedentes por extorsión y su pareja cumple prisión preventiva por vínculos con la misma organización.
Esta red captaba mujeres en situación de vulnerabilidad, las forzaba a trabajar sexualmente en locales nocturnos y retenía a sus hijos como medida de presión. En este caso, las víctimas fueron rescatadas tras una denuncia anónima a la línea 1818.
¿Cómo se desarrolló el operativo de rescate?
La División de Investigación de Trata de Personas montó un operativo de vigilancia. Detectaron a las dos mujeres saliendo del edificio en San Miguel con sus hijos. Las siguieron hasta un taxi y, tras confirmar su identidad, procedieron con el rescate.
Paralelamente, se intervino un club nocturno en Independencia, conocido como "La Estación", donde también eran explotadas. En total, se logró la liberación de más de 50 mujeres. Se hallaron pruebas, celulares destruidos por los detenidos y objetos usados para intimidar, como un muñeco diabólico.
¿Qué impacto tuvo la denuncia de la primera víctima?
La primera denunciante no solo sobrevivió al horror, también logró escapar con su hija y contó su historia. Había sido golpeada, amenazada, forzada a trabajar sin descanso. Su hija, traída desde Venezuela, fue maltratada y usada como instrumento de control.
La Policía asumió su protección y la de su niña. Gracias a su valiente testimonio, se desmanteló una red que operaba desde 2022. Su caso revela cómo el Tren de Aragua continúa expandiendo su influencia en Perú, pero también cómo una voz valiente puede hacer la diferencia.
• Mujer venezolana denunció red de trata tras escapar con su hija
• Policía rescató a más de 50 víctimas y detuvo a 12 integrantes del Tren de Aragua
• Niños eran retenidos para obligar a sus madres a prostituirse
• Dos cabecillas lideraban las operaciones en Lima: alias “La Jefa” y Luz Mary del Valle
• Las víctimas eran explotadas en locales nocturnos bajo amenaza y violencia constante











