Francisco Sagasti, el nuevo presidente del Perú

Padre, divorciado, ateo, amante del buen vino y, principalmente, profesor, llegó a Palacio para liderar la transición hasta julio de 2021

Foto: Cuarto Poder

Francisco Sagasti llegó a la presidencia sin haberlo buscado, en medio de una de las peores crisis políticas del país en dos décadas. Los que lo conocen señalan que es un hombre honesto que siempre busca el consenso y le rehuye al conflicto.

Franzel para su madre austríaca y Pacho para los amigos, llegó de carambola a Palacio y para la mayor parte de la población es un gran desconocido.

Hombre de foulard más que de corbata, dicen que por su faringitis, pero le sienta muy bien a su vanidad. Divorciado, amigo de sus exmujeres, padre de 7 hijos (dos suyos, cinco adoptados con el corazón) tiene 76 años y vive solo y feliz.

Practica pilates, natación y cuida mucho lo que come. de hecho en el hemiciclo repartía frutos secos a todo el que quisiera recibirlo sin importar de qué curul fuera.

Amante del buen vino y del cóctel capitán, capaz de trabajar con tres computadoras al mismo tiempo, se acuesta tarde y se levanta al amanecer.

Una de sus frases más recurrentes dicen que es: "Sí, pero esa discusión ya la tuvimos en 19...". 

Aseguran que es un gran seductor de sonrisa más que de risa fácil. No cree en dios, cree en la economía de mercado con mirada social, es pausado al hablar y ante todo es profesor.

Le gusta estar rodeado de gente joven. A ellos los llevó a Palacio: asesores, comunicadores, entre otros.

Estudió en el colegio inglés de Chaclacayo, luego ingeniería industrial en la UNI y maestría y PhD en la universidad de Pensilvania, en Estados Unidos. Trabajó en el Banco Mundial y Naciones Unidas y siempre ha estado ligado a la ciencia y tecnología.

También ha sido asesor de varios ministerios, fundador de Grade y ha escrito más de 25 libros publicados no solo relacionados con ciencia sino también con el Perú, sus problemas y posibles soluciones.

En política fue parte de la agrupación política Causa Democrática con el exdefensor del pueblo, Jorge Santisteban, y también formó parte del partido por la Democracia Social, aunque no tuvo que ver con Susana Villarán.

Finalmente, fue uno de los fundadores del Partido Morado, donde ha estado a cargo de la estrategia programática y plan de gobierno así como de las bases doctrinarias.

La calle lo ha puesto, el estallido social ha sentado en palacio a un hombre tranquilo. Este Francisco sentado en el sillón de otro, tiene ocho meses por delante para demostrar si es una hermosa primavera o un verano achicharrante.