Así luce el nuevo Hospital Antonio Lorena de Cusco tras años de espera
Culminan obras del nuevo Hospital Antonio Lorena en Cusco con millonaria inversión
El Gobierno peruano oficializó la culminación de las obras civiles y el equipamiento del Hospital Antonio Lorena de nivel III-1, ubicado en el Cusco, un proyecto que permaneció paralizado por más de 13 años. El presidente José María Balcázar encabezó el recorrido por las instalaciones junto al titular del Ministerio de Salud (Minsa), Juan Carlos Velasco, y la diplomática francesa Nathalie Kennedy. La megaobra demandó un desembolso de 1,059 millones de soles y sus seis pisos cubren un área superior a los 45,000 metros cuadrados para dar cobertura de alta especialización a la zona sur del país.
El complejo hospitalario destaca por su vanguardia médica al incorporar el resonador magnético de tres teslas más moderno del Perú, un tomógrafo de 320 cortes y servicios avanzados de oncología que incluyen acelerador lineal y braquiterapia. El inventario sanitario del nosocomio suma más de 19,000 equipos biomédicos de alta gama procedentes de Japón, Alemania y Estados Unidos, los cuales darán soporte a 523 camas de hospitalización, 48 consultorios externos, siete salas de operaciones y áreas especializadas materno-infantiles.
¿Cuál es el impacto de este hospital para la Macrorregión Sur del Perú?
La infraestructura hospitalaria marcará un hito arquitectónico y ambiental en el país al ser el primer centro médico peruano con la certificación internacional LEED Healthcare, la cual avala un diseño sostenible con alta eficiencia en el consumo de agua y energía eléctrica. El mandatario José María Balcázar enfatizó que este logro es el resultado de una estrategia de destrabe de obras públicas descentralizadas orientadas a la inclusión de las regiones del sur.
Para finalizar, la culminación del Hospital Antonio Lorena resolverá la sobredemanda de servicios médicos especializados que afecta a más de dos millones de ciudadanos de los departamentos de Cusco, Arequipa, Apurímac, Puno y Madre de Dios. Con la entrega de la obra arquitectónica por parte del Ejecutivo, se inicia la fase de transición para la marcha blanca y posterior funcionamiento integral, asegurando una atención digna y oportuna que evitará el colapso de los centros médicos periféricos de la región imperial.









