Hoy:

    ¿Cómo avanzan las labores de rescate tras los sismos en Venezuela?

    Equipos de auxilio batallan entre los escombros para salvar vidas en La Guaira, Venezuela, tras el doblete sísmico

    Equipos de auxilio batallan entre los escombros para salvar vidas en La Guaira, Venezuela, tras el doblete sísmico. Video: Cuarto Poder

    Una dramática batalla contra el tiempo se libra en Venezuela tras el devastador doblete sísmico que transformó ciudades en montañas de fierro y cemento. Las operaciones de salvamiento avanzan en medio de una destrucción total que mantiene en vilo a miles de familias , debido a que el sismo sorprendió a la población durante el feriado del día de San Juan, cuando la mayoría se encontraba reunida en sus hogares. El panorama en sectores críticos como la playa Los Corales y la zona de Macuto es desolador, reportándose el colapso íntegro de estacionamientos y estructuras multifamiliares de varios niveles que quedaron comprimidas como un acordeón. 'Casi todos los edificios de la ciudad están afectados; no hay edificio sin una grieta', describió un corresponsal en la zona de emergencia.

    La escasez extrema de maquinaria pesada ha obligado a que los rescatistas de la brigada humanitaria de El Salvador y civiles voluntarios ejecuten los túneles de búsqueda de forma rústica, empleando únicamente martillos y cinceles para romper las losas. Bajo las toneladas de concreto sepultadas quedan historias de supervivencia extrema, como el rescate de familias enteras y niños que lograron resistir en pequeños espacios que sirvieron de refugio temporal. Los paramédicos coordinan esfuerzos en tiempo real pidiendo silencio absoluto en los cuadrantes para afinar los oídos ante la mínima sospecha de un grito o sonido. No obstante, los especialistas advierten que las labores civiles para retirar todo el material acumulado en las avenidas podrían prolongarse por varias semanas.

    ¿Cuáles son las graves problemáticas sociales que se registran en los exteriores de las ruinas?

    En paralelo al drama de las familias que esperan noticias, la criminalidad ha comenzado a sacar provecho de la tragedia humanitaria. Diversos grupos de saqueadores recorren las calles destruidas para irrumpir de forma violenta en los locales comerciales que perdieron sus muros por el sismo, llevándose mercadería, alimentos y hasta bicicletas. Los propietarios de una empresa de iluminación local lamentaron la desprotección policial expresando que 'todo nuestro esfuerzo no lo acabó el terremoto y lo acaba la gente'. Esta situación de caos e inseguridad urbana se ve agravada por la ausencia de suficientes cuerpos de rescate y seguridad resguardando los negocios periféricos.

    Por otra parte, las restricciones logísticas impuestas por las autoridades complican el ingreso de la ayuda humanitaria, médicos voluntarios y ciudadanos que buscan desesperadamente a sus allegados. Los filtros de seguridad generan engorrosos controles que toman horas de espera en los puntos de acceso a la provincia de La Guaira. Mientras tanto, el Cuerpo de Bomberos del Perú ya se encuentra trabajando activamente en el terreno junto a delegaciones internacionales , mientras las cifras oficiales se elevan al cierre de esta edición a 1430 fallecidos y más de 3200 heridos. Cuentos de damnificados se ven obligados a dormir a la intemperie en plazas públicas ante el temor latente de que ocurran nuevas réplicas destructivas.