Caos en la av. Javier Prado por buses del corredor
Los usuarios del servicio formal reportan tiempos de espera de hasta una hora en los paraderos de San Isidro y San Borja debido a la congestión.
El servicio del Corredor Rojo registra severas afectaciones operativas debido a la congestión vehicular y a la masiva presencia de transporte informal a lo largo de la avenida Javier Prado.
Los usuarios de este sistema de transitabilidad urbana reportan tiempos de espera en los paraderos que alcanzan de manera regular los 60 minutos para lograr abordar una unidad vehicular.
De acuerdo con las evaluaciones de campo, la problemática afecta el desplazamiento de los pasajeros que transitan por el eje financiero de los distritos de San Isidro, San Borja y La Molina.

La invasión constante de los carriles segregados por parte de automóviles colectivos y motocicletas particulares reduce la velocidad de los buses formales en puntos críticos de la vía.
Una evaluación técnica determinó que el trayecto de tres kilómetros y medio que conecta el paradero Navarrete, en San Isidro, con el paradero Aviación, en San Borja, demanda un tiempo de recorrido de casi dos horas durante las denominadas horas punta de la tarde.
En condiciones de circulación normal, este mismo tramo geográfico se completa en un periodo estimado de entre 8 y 15 minutos.
¿Cómo afecta el transporte informal a la operación del Corredor Rojo?
El transporte informal afecta la operación del servicio formal al invadir de forma recurrente el carril exclusivo y reducir la velocidad de los buses a cero. Esta interferencia directa en la vía pública obliga a las unidades del Corredor Rojo a frenar en seco, lo que altera las frecuencias programadas de despacho en las estaciones.
El presidente de la Fundación Transitemos, Edwin Derteano, informó que la proliferación de más de 250000 taxis y vehículos denominados colectivos colectores es el factor determinante en la parálisis de la infraestructura vial de la capital.
La ausencia de un flujo continuo en la avenida Javier Prado provoca un desabastecimiento de unidades en los paraderos con mayor afluencia de pasajeros, especialmente durante los días en que se desarrollan eventos deportivos masivos.
Ante la escasez de buses disponibles en las plataformas de embarque, los usuarios optan por abordar servicios de colectivos ilegales que registran tarifas elevadas de hasta 10 soles por tramo. Las autoridades metropolitanas señalaron que este sistema de movilidad informal carece de seguros legales contra accidentes de tránsito y financia de forma indirecta redes dedicadas al cobro de cupos.
¿Qué acciones ejecuta la ATU frente al colapso del transporte en esta vía?
La Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao ejecuta operativos de fiscalización en los que intervino un total de 2063 vehículos en lo que va del año. El subdirector de fiscalización de la mencionada institución, Luis Rivera, precisó de forma oficial que 231 de estas intervenciones se desarrollaron específicamente en los ejes de circulación que corresponden al Corredor Rojo.
Las acciones de control administrativo contemplan la imposición de multas acumulativas a los infractores, aunque los usuarios reportan que las condiciones de transitabilidad en la arteria vial no muestran mejoras.
Los representantes de las empresas operadoras afirmaron que las deficiencias del servicio no guardan relación con una escasez de material rodante en las bases de operaciones.

El gerente de la Asociación de Concesionarios de Transporte Urbano, Angel Mendoza, detalló que la flota actual se encuentra por encima de los 309 buses requeridos por los contratos de concesión del Estado.
Mendoza ratificó que la incorporación de un mayor número de unidades vehiculares en las horas de alta congestión resulta ineficaz si los vehículos quedan retenidos en los embotellamientos generados por la informalidad.
¿Cuáles son los riesgos de seguridad que afrontan los pasajeros en los paraderos?
Los riesgos de seguridad incluyen caídas y contusiones graves debido a que los usuarios se cuelgan de las barandas y estructuras externas de los buses para ingresar a las unidades llenas.
Las cámaras de vigilancia registraron situaciones de peligro donde madres con menores en brazos y adultos mayores viajan con los pies en el aire debido a que los conductores inician la marcha sin cerrar por completo las puertas de acceso. Los testimonios de los ciudadanos coinciden en que la pérdida de dos horas diarias en las colas de espera agota la capacidad de tolerancia frente al servicio formal.











