Bodegas con esquina: La situación de las bodegas de barrio tras casi 2 años en pandemia

El incremento en el precio de productos básicos juega en contra de los pequeños comerciantes

Cada realidad cuenta una historia distinta. Foto: Cuarto Poder

Nada volvió a ser lo mismo desde que llegó la pandemia. Sin embargo, a duras penas, Mina Simón lucha para continuar con la pequeña pero surtida bodega, que abrió hace 10 años, a pesar de que los precios en el mercado se han ido para arriba.

La subida en el precio del aceite viene tomando por sorpresa a la mayoría de bolsillos, por lo que Mina prefiere ya no vender las botellas de un litro pues son demasiado caras.
También en San Juan de Lurigancho, pero en los alrededores del Parque Zonal Wiracocha, encontramos la tienda de Victoria Encalada.

Dos veces por semana hace compras en el mercado de Vencedores, pero cada vez que va se topa con un nuevo incremento de precio en casi todo lo que compra. Con los 50 soles que lleva al mercado ya no puede llenar su bolsa de mercadería, se ve obligada a gastar más.

En Villa El Salvador casi con una privilegiada vista al mar, encontramos la bodeguita de Lisbeth Borda en la Asociación Santa Rosa de Villa, aquel arenal en donde hasta hicieron crecer matorrales que ahora se pueden ver desde la Panamericana Sur.

El espacio que antes ocupaba su habitación, lo convirtió en el negocio que le da sustento. El año pasado Lisbeth fue despedida de su trabajo en plena pandemia y se vio en la necesidad de emprender un pequeño negocio para evitar pasar hambre.

Muy cerca del tradicional Colegio Sophianum en Lince, durante años, infinidad de chicas de distintas promociones, convirtieron la tradicional bodega del chino Jaime, en el punto de reunión a la hora de salida.

A pesar de haber transcurrido más de medio siglo desde su llegada al Perú procedente de su natal Hong Kong, Jaime Chiang no ha olvidado hablar su idioma, ni tampoco escribirlo, que es lo más difícil.

Cada realidad cuenta una historia distinta. Posiblemente hayan casi desaparecido de los barrios más acomodados, pero – pese al avance de supermercados, malls y minimarkets –suelen solucionar el día a día de infinidad de peruanos, así como sus propietarios se ayudan también así mismos a sobrevivir como negocio.