L-V 9:30 p. m.

Diego (Javier Dulzaides) recibió una pista del paradero de Leonardo (Gonzalo Molina) y no dudó en ir a buscarlo. El policía llegó a un lugar abandonado y al abrir la puerta, encontró al delincuente en una silla de ruedas. "Hasta que al fin me atrapaste. Mira cómo me dejaron, tu amigo el cumbiambero acabó con mi columna vertebral, pero no conmigo, conmigo jamás", comenzó diciendo.
"No sabes el gusto que me da que hayas seguido mis pasos de una manera muy persistente, casi perfecta porque siempre estoy un paso adelante", agregó Leonardo y a lo que el agente del orden aseguró que lo va a encerrar para siempre. "Estoy cansado, Campos, yo creo que una jubilación también me corresponde, me vendría muy bien unas vacaciones pagadas en la cárcel", añadió con una sonrisa en el rostro.
Antes de que se lo lleven a la cárcel, Leonardo le confesó a Diego que había caído en su trampa. Y es que el delincuente le reveló que su presencia en ese lugar fue parte de un plan para que su hijo atente contra la vida de León Zárate (André Silva) por dejarlo paralítico.
"Es momento de dar paso a la nueva generación. Caíste, has picado el anzuelo, estás acá y era exactamente lo que quería que hagas para que no sean un obstáculo en mi venganza. El León está a punto de vivir la peor tragédia de su vida. El alacran va a atacar. Hoy es el concierto de León y van a estar ahí todos. Lo van a ver exhalar su último aliento. Ya gané. Nadie ha podido conmigo. Voy a vivir para siempre en la memoria de este país", expresó.
La novela Luz de Luna dio un giro inesperado, situando a los protagonistas en una encrucijada donde la vida pende de un hilo. Leonarfo puso en jaque a Eus (Nicolás Galindo) al confesarle que tenía secuestrada a Sofía y que si este lo atacaba eliminaría a la joven, pero el comandante Diego también intervino y todo se salió de control.