¿Por qué mis papás o abuelos guardan y acumulan todo en casa?
¿En qué casos se convierte en un trastorno? Conoce cuál es la causa de acumular cosas y cómo ayudarte a no repetir patrones

Acumular cosas en casa va puede parece que va en contra de las tendencias estéticas y minimalistas de hoy en día; sin embargo, es un hábito que revela desde una situación emocional gestionada inadecuadamente hasta un trauma generacional.
¿Por qué tengo una familia acumuladora?
Existe diversa información sobre la acumulación de objetos en casa y cómo afecta a todas las personas que viven en ella. Eli, creadora de contenido en estos temas, explica tres de los más importantes y cómo han acompañado a abuelos y padres a través de los años y la respuesta no está en el simple desorden:
1. El contexto generacional esconde un trauma silencioso
"Existe un contexto generacional que se pasa por alto y es que muchas personas crecieron en carencia, en épocas donde tirar algo no era una opción y donde guardar significaba sobrevivir, proteger, cuidar", explica Eli en esta publicación.
Ello es lo que representa un trauma silencioso que acompaño a la familia generación tras generación, especialmente en contexto donde nadie enseñó el significado e importancia de soltar.
Tanto abuelos como padres aprendieron a vivir bajo a mentalidad de aguantar, ahorrar y reutilizar todo y a no desperdiciar. Es una idea que no es mala en sí misma, pero sin una correcta autogestión y límites, un espacio que solemos llamar hogar se llena de cosas que no se necesitan y sin función alguna.

2. Acumular es amor mal entendido
Guardar y reutilizar también es una forma de amar e incluso honrar, y ello va más allá de la simple nostalgia o búsqueda de utilidad. No es acumulación consciente.
Detrás de guardar ciertos objetos se esconden diversos motivos que responden al amor: "para los hijos...", "por si alguien lo necesita...", "porque costó mucho..." o "porque representa un momento especial...", etc.
Si bien son ideas válidas y que guardan emociones, también están en una línea muy delgada para convertirse en simples acciones acumulativas. Aquí viene otra vez la capacidad de gestión y discernimiento ante un valor emocional.
3. Memoria emocional
En la misma línea frente a las emociones, a veces el objeto no es el problema en sí, sino lo que representa en una persona, como seguridad, tranquilidad e incluso anticipación "por si mañana no hay", pero esto también puede ser una señal de ansiedad, inquietud o el deseo de controlar" frente a escenarios que aún no hay ocurrido y que, por ende, no existen.
Es por ello que para ciertas personas, tirar algo puede sentirse como perder protección o dejar de tener el control frente a la preparación que requiere vivir y es importante cuestionarlo.
Si mis padres o abuelos son acumuladores, ¿lo seré también?
No necesariamente, pero desaprender los patrones de acumulación es complicado y aquí es donde se da el choque generacional con el que tienen que lidiar muchos hijos e hijas.
"Llega nuestra generación con más conciencia emocional, más información y menos espacio y chocamos porque hablamos idiomas distintos", explica Eli.
Lo que se recomienda es evitar juzgar y más entender el trasfondo de estos hábito para repetir la misma historia, así como también reconocer y dialoga de dónde viene lo que hoy se intenta soltar.
Así que no te preocupes, soltar también es un acto de amor y puedes honrar la historia de tu familia sin cargarla tú y aplicando nuevos y más saludables hábitos. "Tal vez tú no estás tirando cosas. Tal vez estás rompiendo un patrón que no inició contigo y es valiente", enfatiza.

Frases que ayudan a no volver a acumular
Depurar y evitar acumular también es sinónimos de limpiar decisiones, hábitos y objetos que ya cumplieron su ciclo. Por ende, si estás atravesando esta etapa de desprenderte de objetos, estas son algunas frases que te pueden ayudar a romper el ciclo:
- Si en un año no lo usé, no lo necesito.
- Soltar también cuidarme.
- Mi casa NO es bodega.
- No es herencia, es estorbo.
- Menos cosas, más paz.
Utiliza estas frases como un mantra cuando algún objeto o decisión te retenga a botar aquello que ya no te da espacio físico ni mental en tu hogar.
¿Cuáles son las señales de un acumulador impulsivo?
El síndrome de Diógenes o síndrome del acaparador compulsivo es cada vez más frecuente, sobre todo en personas que viven solas y que tienen una conducta de aislamiento social. De acuerdo a especialistas, es un trastorno que obliga a acumular objetos, impidiendo deshacerse de éstos, aunque sean inservibles o no cumplan ningún propósito práctico.
En algunos casos, estas personas inician juntando papel periódico, cartones, muñecas, entre otros objetos. Pero, quienes la padecen presentan lo siguiente:
- Aislamiento social.
- Bajo nivel de higiene y justificación de sus actos.
- Sufren de exceso de ansiedad.
- Tendencias depresivas o problemas para socializar
- Se caracterizan por sentir una fuerte dificultad a la hora de desprenderse de posesiones materiales, debido a que el desprendimiento material les causa angustia, dolor e incluso remordimiento.
Otras características de las personas afectadas es que son muy arraigadas a su hogar y poco receptivas a los cambios; además generan con los objetos vínculos emocionales similares a los que la mayoría de personas experimentan con otros seres humanos y ésta es la principal razón por la que no pueden botarlos a la basura.
¿En qué se diferencia un acaparador compulsivo de un coleccionista?
A diferencia de un coleccionista que tiene un plan metódico y estratégico asociado a la colección, que elige los objetos, los cuida y los exhibe de cierta forma; quien tiene el trastorno, no tiene esa habilidad para organizar ni la capacidad de valorar esos objetos de una forma que sean protegidos.








