Nueva York prohíbe que su policía participe en redadas de ICE
El ICE ya no podrá utilizar a la policía de Nueva York para llevar a cabo la agresiva agenda migratoria de la administración Trump
Las autoridades del estado de Nueva York oficializaron la promulgación de una ley que prohíbe la cooperación entre los cuerpos de policía local y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en casos migratorios civiles. La medida fue impulsada para evitar que las fuerzas de seguridad estatales sean empleadas por el Gobierno de Donald Trump para cumplir cuotas de deportación.
La gobernadora demócrata Kathy Hochul sostuvo que los policías locales no pueden ser obligados a intervenir en operativos migratorios. La jefa del Ejecutivo estatal remarcó que los presupuestos y el personal de las comisarías deben priorizar la protección de la seguridad en sus propias jurisdicciones.
¿Bajo qué condiciones podrá la policía colaborar con los agentes de ICE?
La norma estipula de forma clara que la policía local de Nueva York solo brindará asistencia al ICE si existe la comisión de un delito real comprobado. En todas las demás intervenciones relacionadas con la inmigración civil, los agentes federales deberán operar por su propia cuenta. La disposición no impide las redadas del ICE en el estado, pero les quita el soporte operativo y logístico de los efectivos locales.
Adicionalmente, la gobernadora Kathy Hochul advirtió que aquellas agencias policiales o departamentos del sheriff que desafíen la norma y continúen colaborando en temas civiles con el ICE enfrentarán acciones legales. Según indicaron las autoridades estatales, reservar la ayuda para delitos reales restablece el estándar de trabajo que regía con normalidad en el estado.
¿Qué motivó esta restricción a las operaciones migratorias federales?
La promulgación de esta legislación responde a las severas críticas contra las metodologías de trabajo aplicadas por los agentes del ICE durante las recientes intervenciones en territorio estadounidense. Organizaciones y ciudadanos han denunciado un uso excesivo de la fuerza y han cuestionado las muertes reportadas a lo largo de la ofensiva de deportación implementada por la administración de Donald Trump.
Ante este escenario, Nueva York se consolida como un punto de resistencia frente a las directivas de la Casa Blanca en materia de inmigración. Con esta ley, el gobierno estatal busca garantizar que la policía mantenga la confianza comunitaria sin involucrarse en tareas de control migratorio civil.














