Aparecida ayudó a Don Gilberto a recuperar el ánimo con sorpresa
Don Gilberto se encontraba desanimado y desorientado tras la salida de los Gonzales, hasta que Aparecida llegó a la bodega con una sorpresa que logró levantarle el ánimo
Don Gilberto continuó desorientado tras la salida de los Gonzales de la casa familiar. En medio de esta situación, Estiven decidió llevarlo a la bodega, donde la llegada de Aparecida con una sorpresa consiguió cambiar su ánimo.
Aparecida rechazó ayudar a Don Gilberto
Aparecida había recibido una llamada de Gaspar, quien le pidió que regresara a la casa Gonzales para ayudar a Don Gilberto a recuperar la razón. Sin embargo, la madre de Britani rechazó la propuesta y dejó en claro que no se siente parte de la familia.
“Él nunca fue un padre para mí. Yo no le debo nada porque él nunca me dio nada. No, no lo somos. Desde que los conocimos nos va mal. Yo no soy una Gonzales y mis hijos, tampoco”, expresó Aparecida.
Además, Aparecida evitó contarles a sus hijos sobre la condición de Don Gilberto. Sus palabras evidenciaron el resentimiento que mantiene hacia el patriarca y explicaron por qué no quiso involucrarse inicialmente en la situación familiar.
Estiven llegó a la casa de los Gonzales sin Aparecida
Estiven llegó por su cuenta a la casa de los Gonzales y, al encontrarse con Don Gilberto, lo acompañó hasta la bodega. Una vez allí, Olinda intentó distraer al patriarca proponiéndole hacer inventario, pero él se mostró aburrido con la tarea.

Ante la situación del patriarca, los presentes consideraron que debían llevarlo al lugar. Una vez allí, Olinda intentó distraerlo con una tarea cotidiana y le dijo que tenían que hacer inventario.
Don Gilberto no recibió la propuesta con entusiasmo y reclamó: “¿Inventario? ¿Para eso me traen aquí? ¡Qué aburrido, pues!”. Estiven, por su parte, le pidió que no se fuera y le recordó que todavía les quedaba mucho por vivir juntos.
Aparecida llegó con pollito y animó a Don Gilberto
Aparecida apareció en la bodega con una sorpresa: había llevado pollito. Al escucharla, Don Gilberto cambió de actitud y se mostró entusiasmado ante la posibilidad de comer.
Olinda le preguntó si quería pollito y el patriarca respondió alegremente: “Sí, claro, si ya estamos todos”. La frase dejó en evidencia que Don Gilberto continuaba desorientado y creía que la familia estaba reunida, aunque los Gonzales todavía no habían regresado a casa.

Así, pese a su rechazo inicial a la propuesta de Gaspar, Aparecida terminó coincidiendo con Don Gilberto en la bodega y contribuyó a levantarle el ánimo con su llegada.














