Walter Ríos usaba a trabajadores de la Corte del Callao para limpiar su casa

En otro audio, le dice a su chofer que si no hace bien su trabajo, “te aplicamos la ley”

Audio de Walter Ríos.

Una historia de abuso y poder. Antes de caer en desgracia, Walter Ríos era el amo y señor del Poder Judicial del Callao. Una persona influyente, un hombre que hacía y deshacía a su antojo. Sin embargo, pocos conocían al juez chalaco de verbo desembozado y feroz, que se ufana dando órdenes, cerrando tratos y cumpliendo todos sus caprichos a través del hilo telefónico.

Cuarto Poder, reveló nuevos audios en los que Walter Benigno Ríos Montalvo, abusaba incluso de sus propios trabajadores para satisfacer necesidades familiares. 

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En un audio con su asesor Gianfranco Paredes, de fecha 16 de febrero de este año, el detenido juez le explica al detalle cómo la persona que lleve debe limpiar su casa. Entre otras cosas le dice que deben limpiar su patio “donde hemos estado chupando el otro día”.

“Va a empezar por mi azotea que está llena de lluvia porque allí hay un problema en el sol y sombra que se filtra el agua. De allí me va limpiar mi patio del fondo donde hemos estado chupando el otro día. ¿Ya?. Todo el patio del fondo, toda la azotea, mi oficina, todo”, afirma Ríos.

“Del primer piso, mi patio del fondo. Bien limpio. Y de mi azotea, todo mi tercer piso. Y que se suba arriba, encima del sol y sombra y que limpie. Ahí tiene los arnés. Y mañana que esté acá a las siete de la mañana. Mira, si ese pata llega un minuto tarde, yo no le voy a decir nada a él, a ti te voy a joder”, detalló.

Walter Ríos estaba furioso porque su casa, esa donde fue detenido, estaba sucia. Había cumplido 51 años, el 13 de febrero último, y la celebración se había dado, al parecer, por todo lo alto. Tres días después, la casa seguía impresentable y lo peor es que no había quién limpie. Por estos audios, se sabe ahora que el juez echaba mano del servicio de limpieza del Poder Judicial para que le ordenen la casa. 

Pero Ríos no contaba con que algunos empleados se le iban a revelar. Entonces, el todopoderoso hombre del Callao explota.

“Yo sé que eres Gianfranco. Estoy acá con Misha, para que Misha vea lo imbécil que eres. Lo huevón que eres. Primero, haces mal las resoluciones. Yo le perdono. Cuelga esa huevada. […] Segundo, no consigue el dinero para los terceros. No para los asesores. Tercero, los terceros todos los que me están recomendando me están llamando porque hasta ahorita no les salen sus contratos. Y ayer Parra me ha dicho: ‘Ya pues doctor, dígale a su asesor’.  Y cuarto, lo último Jhon, el de limpieza se ha cagado en su… él supuestamente ha hablado con Celia para que venga el chico hoy día porque está… ha llovido toda la noche y toda mi azotea está sucia todo, todo mi patio está sucio, y Celia no le ha dicho. Según la versión de Gianfranco, no le ha dicho al chiquito”, afirma el magistrado.

“El chiquito de miedo se ha quedado para que no le descuenten. O sea Gianfranco es huevón. Es mi asesor por la huevas nomás, para ir a chupar, para ir a comer rico, para ir a reírse. ¿Cuál es la solución que le has dado a esto?”, afirma.

Al final acuerdan que el muchacho de limpieza del ‘servis’ del Poder Judicial del Callao, vaya a la casa de Ríos y cumpla un horario establecido por él.

“De 8 a 5. Porque mis hijas tampoco quieren que esté todos los días un hombre allí en la casa. Lunes, miércoles y viernes. […] De 8 a 5. Y los sábados de 7 a 4”, indicó Ríos.
Walter Ríos, o simplemente Benigno como lo llama su esposa, tiene un pedido adicional. Al hombre le afloran los aires de terrateniente. Cree que tiene peones a su disposición.
“Tú consigue primero a la mujercita para que venga martes, jueves y domingos. […] Y los domingos para que venga en la mañana. 8 de la mañana, me compre el pan, prepare el desayuno, deje el almuerzo. Se va a las 2, 3 de la tarde. Almorzando. Yo, el domingo le voy a dar su pasaje. Sus 20 soles”, asevera el juez.

¿Pero por qué el ex presidente de la Corte Superior del Callao se toma estas atribuciones? La respuesta está en el contrato firmado por dos años con el ‘servis’ de limpieza. El también cree tener derechos sobre esos empleados.

“Porque estos cojudos van a tener, carajo, todo el año. Y todo el 2019, ¿no?, ¿Cuánto tiempo van a estar?”, se pregunta Ríos, a lo que su asesor le contesta que serían dos años.

“Ya, pues compare. Habla con el jefe. Tú habla con el jefe, huevón. Mira compare, simplemente se necesita para comisiones, no le digas detalles”, agrega Walter Ríos.

Por otro lado, Maritza Sánchez Liza, esposa de Walter Ríos, también sacaba ventaja en todo esto. Se trasladaba en los vehículos oficiales del Poder Judicial. En otro audio se escucha una conversación entre Ríos y Granados, su chofer.

Ríos, sabía que disponer de los bienes del Estado en beneficio familiar podía configurar un delito, por eso intentaba cuidarse.

La idea es que no la vean bajar del carro. En el supuesto que alguien filme. Tienes que razonar, pues. Acaso yo, los días domingos, te hago que bajes en la puerta de mi casa. Explícale tú eso a la doctora”, refiere el expresidente de la Corte del Callao.

Además, en una conversación con su esposa se revela que Ríos andaba paranoico. Creía que lo seguían y lo escuchaban. “Parece que me están chuponeando porque yo te estoy hablando y escucho el eco de mi voz”, afirma el juez.

“Mira, le dices al joven, al taxista, ¿ya?, que te espere mejor en el grifo por seguridad”, agrega.

La conciencia lo delata. Ríos andaba metido en varios ‘enjuagues’ y con gente que, al parecer, era muy peligrosa. En un audio con su chofer, le dice que, si no hace bien su trabajo, “te aplicamos la ley”.

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“Mira compare, tú eres un chibolo que todavía estás formándote. Una de las reglas para que tú puedas ser conductor de un alto funcionario es que tú no (te) puedes ir, señor, antes que el funcionario entre a su casa. […] Creo que tú estás hasta las huevas, discúlpame la palabra hermano. Porque a mí me pueden matar en la puerta de mi casa y no hay testigos de quién me ha matado. No sé con quién has trabajado antes pero o te pones en regla o te aplicamos la ley. Es la última palabra que te voy a decir. No vuelvas hacer eso. Si lo vuelves hacer, ya sabes lo que te va a pasar”, asevera el detenido juez.