Peajes de Línea Amarilla subirían el próximo mes

Así lo adelantó el gerente de Promoción de la Inversión Privada de la Municipalidad de Lima

Peajes de Línea Amarilla subirían el próximo mes

Lamsac, administradora de la vía Línea Amarilla / Foto: archivo Andina

La violencia desbordó en Puente Piedra porque los ciudadanos que transitan todos los días por este tramo rechazan que la concesionaria de la vía Rutas de Lima, que tiene a su cargo tres peajes en Lima, instale uno más en ese distrito. Ellos se niegan a pagar 5 soles cada vez que van y cada vez que vienen, y la Municipalidad de Lima, que es la que otorga la concesión, ha suspendido el pago hasta nuevo aviso.

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Pero mientras la comuna decide eso en la llamada vía Rutas de Lima, en la otra gran concesión, la que concentra los peajes más importantes y más rentables de la capital, que están en la vía denominada Línea Amarilla, el precio de los peajes subiría el próximo mes. El anuncio lo hizo el viernes en la noche el funcionario edil Jaime Villafuerte en entrevista con Cuarto Poder.  

“El peaje va a ser ajustado por inflación como corresponde en todo contrato de concesión. El contrato señala que todos los ajustes por inflación se ejecutan los 1 de febrero de todos los años”, reveló el gerente de Promoción de la Inversión Privada, Jaime Villafuerte.

Es decir, desde febrero, los usuarios que transiten por cualquiera de los cinco peajes que explota la concesionaria Lamsac, administradora de la vía Línea Amarilla, pagarán 5 soles y unos céntimos más. Aunque así lo establece el contrato de concesión firmado en el 2009 por la gestión anterior de Luis Castañeda, el momento no resulta el más propicio.

De acuerdo al contrato de concesión, que a fines del 2009 suscribieron la gestión de Luis Castañeda y Lamsac, subsidiaria de la gigante brasileña OAS, el peaje se incrementará cada año de acuerdo a los índices de inflación. El problema es que la Municipalidad de Lima entregó esta concesión a 30 años primero, y a 40 después, a una empresa cuyas cabezas directivas y gerenciales están presas por el mega caso de corrupción que remece América Latina, Lava Jato.

Hoy, los brasileños de OAS, su subsidiaria Lamsac y su socia Invermet, ya no tienen nada que ver con este proyecto. Lo dejaron a fines del año pasado con un avance del 70%, según anunció el propio alcalde Castañeda en setiembre del 2016. Se fueron porque el caso Lava Jato los ha golpeado y ahora están vendiendo sus activos fuera del Brasil para asumir sus obligaciones penales y financieras en su país.