Hoy:

    Mulas digitales, el “trabajo fácil” que puede llevar a la cárcel

    Un mensaje tentador en internet puede convertirte en mula digital: prestas tu cuenta y terminas implicado en delitos con riesgo de prisión

    América Noticias

    Un aviso atractivo o un SMS prometiendo dinero por “manejar” transferencias puede ser el inicio de un problema serio: convertirse en mula digital. Las organizaciones criminales hoy reclutan por internet a personas que prestan cuentas o billeteras para mover dinero ilegal.

    ¿Cómo operan las mulas digitales?

    Las bandas usan anuncios falsos y engaños en redes sociales o citas en línea para captar a quienes aceptan prestar sus cuentas. A cambio de una supuesta comisión, la persona recibe y moviliza fondos de origen dudoso, pero luego puede descubrir que ha sido usada por extorsionadores o estafadores.

    Origen y uso de la modalidad

    La modalidad cobró fuerza desde 2020 con la pandemia. Jaime Huamacto, especialista en delitos cibernéticos, explica que las mulas digitales actúan como intermediarios para organizaciones que necesitan ocultar el origen del dinero, transformando cuentas legítimas en canales para actividades ilícitas.

    Historias que ilustran el riesgo

    En el texto se menciona la práctica de delincuentes como Erick Moreno Hernández, alias “El Monstruo”, y cómo su caída estuvo vinculada a la detención de una contadora, lo que muestra el entramado entre operadores y la red financiera criminal.

    Prevención y consejos prácticos

    La recomendación es clara: desconfiar de anuncios y mensajes sospechosos, verificar empresas ofertantes y no aceptar pedidos de extraños para usar cuentas o billeteras. La tecnología ayuda, pero mal usada puede causar grandes problemas.

    Aceptar ser mula digital no es un “trabajo fácil”: puede implicar delitos como fraude, estafa, ciberdelincuencia o extorsión, y derivar en sanciones penales.

    Las mulas digitales representan una trampa en línea cuya consecuencia puede ser legal y personalmente devastadora. La oferta de “trabajo fácil” muchas veces es un ardid para utilizar cuentas en operaciones ilícitas; la mejor defensa es la prevención: verificar, dudar y no prestar cuentas ni monederos a desconocidos.

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