Miraflores: Investigan misterioso robo de barra de oro valorizada en S/1 millón

Por ahora nadie quiere hablar de este caso, ni siquiera el dueño de la barra de oro robada

La transacción no ocurrió porque el supuesto grupo de policías irrumpió en las oficinas

La Policía analiza unas imágenes de las cámaras de seguridad que fueron captadas al interior de un exclusivo edificio de la calle José Toribio Polo en Miraflores. En este lugar, el 19 de agosto, ocurrió un hecho inaudito.

“Ingresaron personas que se identificaron como policías. Dos de ellos vestían chalecos oficiales y portaban armas de fuego. Indicaron que en el lugar se estaba realizando una actividad ilícita y que, por esa razón, nos iban a trasladar a la Dirincri de España”, dijo un testigo.

La persona que contó estos hechos a las autoridades se encontraba en ese lugar en su calidad de perito tasador. Había sido convocado para examinar una barra de oro que iba a ser vendida por un millón de soles aproximadamente. El vendedor era un ciudadano italiano identificado como Elia Francesco Buso. Acompañaban al vendedor y al perito, otras personas que estaban interesadas en la compra del metal.

La transacción no ocurrió porque el supuesto grupo de policías irrumpió en las oficinas, incautó el oro y se llevó a una persona en custodia.

“Llegaron 2 sujetos, posteriormente ingresaron tres sujetos más, solicitándonos los documentos personales y celulares, nos dijeron que nos tiremos al piso. Nos registraron a todos y también el lugar. Se llevaron un paquete en una bolsa negra de una de las oficinas”, agregó.

Uno de los “supuestos policías" indicó además que, si se quería recuperar el mineral, tenían que llevar toda la documentación a la sede policial. Después de unos minutos, regresó la persona que fue intervenida por los supuestos policías diciendo que “le habían robado su morral con mil dólares y su arma de fuego. Dejándolo botado por la playa”.

¿Quiénes eran estos sujetos? ¿cómo sabían que había una venta de oro pactada en ese lugar y a esa hora? Por ahora nadie quiere hablar de este caso, ni siquiera el dueño del oro robado.