Hoy:

    Madre e hijo asesinados por una mente enferma

    Zoila Castillo Chanduco y su pequeño hijo con autismo fueron encontrados sin vida en el distrito de Uchiza tras varios días de búsqueda. El principal sospechoso es su pareja, Alexis Alcántara Tellería, quien ya se encuentra detenido

    Madre e hijo asesinados por una mente enferma. Foto y video: Domingo al día

    Un macabro doble crimen ha conmocionado a la región San Martín y al país entero. Zoila Carolina Castillo Chanduco, una joven madre de 29 años, y su pequeño hijo Eyal, un niño de 6 años diagnosticado con autismo, fueron hallados sin vida en el distrito de Uchiza tras permanecer varios días desaparecidos. Madre e hijo habían viajado desde Lima con la ilusión de pasar unos días de descanso junto a la pareja de ella, Alexis Alcántara Tellería, quien hoy es el principal sospechoso del asesinato.

    La última comunicación de Zoila con sus familiares ocurrió la noche del viernes 15 de mayo, cuando les confesó que había tenido una fuerte discusión con Alcántara debido a que este la había dejado varada momentáneamente en Tarapoto. Horas después, la mañana del sábado 16 de mayo a las 6:02 a. m., una cámara de seguridad en Tocache registró las últimas imágenes de las víctimas con vida: se les observa saliendo de un hospedaje junto al sospechoso para luego abordar su camioneta con rumbo desconocido.

    ¿Cómo se ejecutó el macabro hallazgo de los cuerpos en Uchiza?

     

    Madre e hijo asesinados por una mente enferma. Foto: Domingo al día
    Madre e hijo asesinados por una mente enferma. Foto: Domingo al día

    Tras perder total contacto con la joven madre, y luego de que el sospechoso negara conocerla ante las llamadas desesperadas de los familiares, la madre de Zoila interpuso una denuncia por desaparición. Los esfuerzos de búsqueda se trasladaron a la selva alta, donde las rondas campesinas de Uchiza, en coordinación con la Policía Nacional del Perú y el Ejército, iniciaron un exhaustivo rastreo por trochas, quebradas y zonas agrestes de la provincia.

    Ocho días después del último registro visual, trabajadores de una plantación de palma en el caserío Saraí, en Uchiza, alertaron sobre un olor fétido en la zona. Miembros de las rondas campesinas hallaron el cadáver del pequeño Eyal oculto bajo hojas de palma. El cuerpo del menor, que vestía la misma polera azul con la que fue captado en el hotel, presentaba signos extremos de violencia, mutilaciones y quemaduras. Cerca del cuerpo del niño, las autoridades hallaron dos teléfonos celulares completamente calcinados que pertenecían a Zoila.

    El horror aumentó cuatro días más tarde cuando, a solo 100 metros del primer punto, en el sector conocido como Saraí Bajo Camote, los ronderos divisaron a orillas de un río el cuerpo sin vida de Zoila Carolina Castillo Chanduco, quien llevaba puesto el mismo vestido enterizo de su desaparición. Aunque la necropsia de ley determinará la causa científica de la muerte, las autoridades policiales señalaron de manera preliminar que los indicios apuntan a un presunto fallecimiento por ahorcamiento.

    ¿Qué evidencias incriminan a Alexis Alcántara Tellería?

     

    Madre e hijo asesinados por una mente enferma. Foto: Domingo al día
    Madre e hijo asesinados por una mente enferma. Foto: Domingo al día

    Alexis Alcántara Tellería, un fotógrafo de 43 años especializado en el avistamiento de aves exóticas y guía turístico, ofreció diversas declaraciones contradictorias que encendieron las alarmas de los investigadores. En una primera instancia, el sujeto afirmó que tras la discusión del sábado por la mañana dejó a Zoila y a su hijo en un paradero de Tocache para que regresaran a Lima. Sin embargo, el monitoreo del recorrido de su camioneta color acero desmintió su versión.

    El director de Investigación de Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes, general PNP Glenn García, explicó que el análisis de las cámaras de videovigilancia demostró que el vehículo salió de Tocache con las tres personas a bordo y avanzó de manera continua hacia Uchiza sin registrar el descenso de ningún ocupante en las zonas urbanas intermedias. Ante la contundencia de los videos, la policía determinó que el sospechoso falseaba la verdad para ocultar el crimen.

    Gracias a técnicas de geolocalización, los agentes de la Policía Nacional ubicaron y detuvieron a Alcántara Tellería en plena vía pública en la cuadra 5 de la avenida Gregorio Escobedo, en el distrito de Jesús María, Lima. Con la intención de evadir la justicia y no ser reconocido, el investigado había modificado drásticamente su apariencia física al rasurarse por completo la barba y cortarse el cabello antes de su captura.

    ¿Cuáles fueron los hallazgos en la camioneta y la vivienda del sospechoso?

     

    Tras proceder con la detención preliminar por siete días dictada por el juzgado de Tocache, los peritos de criminalística inspeccionaron minuciosamente la camioneta del detenido. Al aplicar la prueba química de luminol, los especialistas hallaron manchas de sangre en el interior del vehículo. Asimismo, dentro de la unidad se incautó un cuchillo de cocina de aproximadamente 40 centímetros de largo y un tenedor para cortes de carne, herramientas que son analizadas en los laboratorios forenses.

    Las diligencias se extendieron con el allanamiento de su vivienda declarada en el distrito de La Molina. En el lugar, los agentes policiales hallaron las prendas de vestir exactas que Alcántara Tellería usaba el sábado 16 de mayo cuando abandonó el hospedaje en compañía de las víctimas. El jefe de la Región Policial San Martín, general PNP Wilson Villalobos, catalogó las evidencias como contundentes para que la fiscalía sustente el pedido de prisión preventiva por el delito de homicidio calificado.

    Las autoridades también confirmaron que el investigado cuenta con antecedentes policiales previos por violencia familiar en agravio de su expareja y madre de uno de sus hijos. La principal hipótesis de la Dirincri señala que el móvil del doble asesinato habría sido un ataque de celos perpetrado por Alcántara tras revisar los mensajes y contenidos del teléfono celular de la víctima. La familia de Zoila exige la máxima pena de la ley y que este horrendo crimen no quede impune.