Gamarra: esta es la dramática realidad que vive el ‘emporio comercial’

Sus ventas cayeron considerablemente en los últimos dos años

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El emblemático emporio del “emprendedurismo peruano”, Gamarra, está en crisis y la ausencia de garantías de seguridad es una de las principales razones de la alarmante baja en sus ventas. 

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Si de acuerdo a cifras del 2011, las ventas de Gamarra alcanzaron los mil 500 millones de soles, para este año se proyectan solo entre 750 mil y 900 mil, casi el 50% de reducción.   

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El Estado ha abandonado a su suerte al símbolo nacional de nuestra superación, pese a que paga en impuestos cerca de 200 millones de soles anuales. 

Las calles de Gamarra siguen caóticas, inmundas e inseguras. Comprar en la tradicional Gamarra, no puede competir con la pulcra experiencia de compra en un centro comercial, como el de Plaza Lima Norte entre Independencia y Los Olivos a donde mensualmente acuden 4 millones de peruanos arrancándoles con su orden cada día más clientes a Gamarra, que ve disminuir sus 250 mil visitas por día. 

En las más de 130 galerías algunas con más de 1000 establecimientos se ven cada vez más los carteles de venta o alquiler y los pasillos vacíos. 

Ya no es tan rentable comprar una tienda en un lugar en donde todavía el valor del metro cuadrado bordea los diez mil dólares. 

Los principales dirigentes de Gamarra denuncian en este reportaje que ni el Ejecutivo ni la Municipalidad tanto de Lima como de La Victoria ponen de su parte en ordenar el progreso al que llegaron con tanto esfuerzo. 

Un revelador gráfico sobre la base de los estudios del  experto en marketing Rolando Arellano, arroja una cifra dramática, en solo dos años Gamarra ya ha dejado de ser el lugar favorito para comprar ropa de los peruanos porque los seguros y bonitos centros comerciales y sus tiendas por departamento  le quitan clientela.  

El otro punto débil de Gamarra, tal como lo explica el experto Rolando Arellano es la cantidad de galerías intrincadas e inseguras desde el punto de vista de Defensa Civil, sin señalización, sin planes de contingencia frente a algún siniestro. 

Pero el talón de Aquiles de Gamarra, lo que explica la crisis, pasa por el cambio de hábitos del comprador peruano. 

Si a esto le sumamos el hecho de que algunos de los principales destinos de sus exportaciones como Argentina y Venezuela han pasado de comprar 400 millones de soles a 270 millones en tres años, la cosa se pone color de hormiga, Gamarra está en crisis, en emergencia.