Un día como el guardaparque en el Zoológico de Huachipa
Nuestro reportero vivió desde dentro la rutina de cuidadores y biólogos, participando en tareas clave que garantizan el bienestar físico y conductual de diversas especies.
Botas puestas, guantes ajustados y una agenda distinta a la habitual. Así empezó la jornada de nuestro reportero Gerson Taype, quien dejó por un día el micrófono para convertirse en guardaparque en el Zoológico de Huachipa. Desde las primeras horas de la mañana, la experiencia permitió conocer de cerca el trabajo silencioso y constante que garantiza el bienestar de cientos de animales.
En Huachipa, el día no comienza con alarmas ni bocinas. Empieza con recorridos técnicos, observación detallada y tareas físicas que requieren coordinación y conocimiento. Ser guardaparque implica limpiar, alimentar, medir, entrenar y, sobre todo, observar. Cada acción tiene un propósito claro dentro del cuidado integral de las especies.
¿Cómo empieza la jornada de un guardaparque en Huachipa?
La primera parada fue el dormidero de la jirafa. Un espacio amplio, diseñado para su tamaño y comportamiento. La tarea inicial consistió en retirar la paja usada, ventilar el ambiente y preparar nuevamente el área de descanso. Nada se deja al azar, desde la limpieza hasta la disposición del alimento.
Durante esta labor, los cuidadores explicaron que las jirafas pueden dormir echadas, sentadas o incluso de pie. Duermen pocas horas y permanecen activas durante la noche, por lo que el alimento y el agua se dejan listos en sus comederos.
La limpieza del espacio es fundamental para evitar enfermedades y asegurar el confort del animal más alto del zoológico.
¿Qué implica alimentar a una jirafa?
Con el área lista, llegó el momento de servir el alimento. Hojas, ramas y vegetales forman parte de una dieta cuidadosamente medida. La jirafa, llamada Rubén, se acercó con calma y comenzó a alimentarse utilizando su larga lengua con precisión.
Este proceso no es solo rutinario. Permite a los cuidadores observar su comportamiento, apetito y estado general. Cualquier cambio es registrado para su evaluación veterinaria.
La alimentación también fortalece el vínculo entre el animal y su cuidador, clave para futuras intervenciones.
¿Cómo se realiza el control de las capibaras?
El recorrido continuó con uno de los momentos más delicados: el control de peso de capibaras bebés. Esta evaluación se realiza de manera periódica para monitorear su condición corporal.
A través del refuerzo positivo, los animales son guiados hasta la balanza. Un sonido, una señal y una recompensa permiten que asocien la acción con una experiencia tranquila.
Cada gramo cuenta. El registro ayuda a determinar si el animal requiere ajustes en su alimentación o atención médica.
¿Cómo se maneja a un oso de anteojos sin estrés?
El turno fue para Ancu, el oso de anteojos. Imponente y observador, participó en un entrenamiento médico que incluyó corte de uñas, limpieza y simulacro de inyección.
Todo se realizó siguiendo protocolos estrictos. A través de comandos, el animal respondió mostrando patas, abriendo la boca y manteniendo la calma. Este tipo de entrenamiento permite atenderlo sin necesidad de sedación.
El procedimiento demuestra la importancia del trabajo constante y paciente de biólogos y cuidadores.
¿Qué cuidados especiales requieren los animales ante el calor?
Las altas temperaturas obligan a tomar medidas adicionales. Ventiladores, baños y alimentos especiales forman parte del manejo diario, especialmente para especies sensibles al calor.
En el caso del oso, incluso se preparan helados para ayudar a regular su temperatura corporal. Cada acción responde a necesidades específicas.
Nada es improvisado. Todo forma parte de un plan de bienestar animal.
¿Por qué es clave el enriquecimiento ambiental?
La jornada continuó con actividades de enriquecimiento ambiental para felinos, hiena y otorongo. Se trata de estímulos físicos y olfativos que fomentan el comportamiento natural y evitan el estrés.
Esconder alimento, colgar objetos o usar esencias permite mantenerlos activos y mentalmente estimulados. Verlos interactuar con su entorno confirma la efectividad de estas técnicas.
El enriquecimiento es tan importante como la alimentación o la limpieza.
¿Qué deja una experiencia como esta?
Al final del día, la evaluación fue clara. La experiencia permitió mostrar una rutina exigente, técnica y muchas veces invisible para el público. El acceso a recintos de manejo exclusivo evidenció la confianza y el profesionalismo del equipo.
Ser guardaparque por un día es entender que cuidar animales va más allá de observarlos. Es un trabajo constante que combina ciencia, paciencia y compromiso.
• Gerson Taype asumió por un día el rol de guardaparque en Huachipa
• Participó en limpieza, alimentación y control de animales
• Conoció el manejo diario de la jirafa y su dormidero
• Presenció el control de peso de capibaras bebés
• Acompañó el entrenamiento médico de un oso de anteojos
• Observó actividades de enriquecimiento ambiental en diversas especies











