Callao: Menores de edad estarían detrás de extorsiones a conductores de buses

La PNP atendió el caso de un chofer de transporte público que denunció constantes amenazas y cobro de cupos en el Callao. El hombre asegura que menores de edad formarían parte de una red criminal de extorsión

Callao: Menores de edad estarían detrás de extorsiones a conductores de buses - Foto y video: América Noticias

Mariano Diaz es un chofer de transporte público que, a sus 54 años, tuvo que dejar su trabajo como técnico en electrónica porque ya no generaba más ingresos y así apoyar a sus 5 hijos. Hace 6 meses cambió de rubro para convertirse en empleado de la empresa Miguel Grau con rutas de Ate-Callao.

Hoy la policía lo resguarda porque su vida estuvo en peligro por mafias instauradas en las calles chalacas. Mario señala cómo los criminales que aprovechan los paraderos tan desolados, se suben a los buses para exigir dinero a cambio de dejarlo arrancar su fuente de trabajo.

Los golpes comienzan a llegar si es que él se niega a soltar todo su esfuerzo por más de 15 horas al volante. Son amenazas que reflejan dos sujetos que fueron capturados por el Escuadrón de Emergencia Callao y tratan de negar todo lo ocurrido. 

No podrían aceptar un delito tan delicado como la extorsión y quedar expuestos al comportamiento criminal que se ha apoderado en la zona más convulsionada de Sarita Colonia. Ranqueados personajes a los que no les tiembla la mano para vaciar mentiras en medio de tanta desesperación. 

Se les encontró droga y una réplica de arma de fuego.  E incluso uno de ellos pretendió lesionarse y así retrasar todo el proceso ante el Ministerio Público. Pero fue una declaración de la víctima, que alertó a todo efectivo policial la presencia de menores de edad involucrados en hechos de sangre al ser captados por los 'caciques', los que todo quieren y nunca dan la cara.

Existe un mercado negro de armas de fuego que fluye tanto como la pólvora que salen con las ráfagas de sus tiros. Una población que ya no confía, hablar de más podría ser una sentencia de muerte. Y donde lamentablemente los más pequeños aprenden de poses y cómo ganar dinero fácilmente disparando los planes de organizaciones criminales.

A sus 17 años pidió que se le ponga un chaleco antibalas porque la calle lo reclama y su corta vida ya tiene precio. Los principales cabecillas necesitan dar solo propinas a las mentes más vulnerables. Para eso los arman hasta los dientes con gran potencia de fuego con las codiciadas mini uzis y los entrenan para matar.

La policía capturó a los 4 integrantes de los gatilleros de Tiwinsa, pero todos negaron conocerse. Gianfranco Cruz Castro tiene 19 años y era conductor del mototaxi. Según él, no sabía nada de las armas ni la droga que transportaba. Pero el nerviosismo se apodera de su cómplice, un menor de edad.

Solo en lo que va del año, en el Callao han sido retenidos 72 menores. De esa cifra, 45 integran bandas criminales con gran capacidad de armamento, entre pistolas, revólveres, mini uzis y granadas. 

Por decisiones que no se ajustan a una realidad criminal, todos los jóvenes que fueron intervenidos y expuestos en este reportaje fueron liberados. Para los vecinos, esto tiene una sola respuesta. Pequeños rostros que, día a día, sucumben ante la necesidad de pertenencia por el hampa. Una guerra declarada entre la policía y las mafias que ponen como escudo a los más indefensos.

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