Brasil le rinde culto al fútbol en un impresionante museo a pocos meses del Mundial 2014

Periodista de América Noticias viajó a Sao Paulo y realizó este espectacular recorrido.

Brasil le rinde culto al fútbol en un impresionante museo a pocos meses del Mundial 2014

Brasil.

Tiene un pasado rico, historias apasionantes, personajes inolvidables, elementos únicos. Hablamos del fútbol. Más que un deporte, es una pieza fundamental en la evolución de la humanidad. Con todas esas características, era lógico que mereciera un museo.


 



 


Sao Paulo le rinde culto a través de 15 salas especiales instaladas justo a un lado del estadio municipal Paulo Machado de Carvalho, o simplemente Pacaembú, el mismo en el que por ahora juega el Corinthians del peruano Paolo Guerrero.


 



Cancha del estadio Pacaembú


 


O Museu do Futebol es un recorrido por los pasajes más importantes del fútbol brasileño desde su llegada al país hasta que se convirtió en ese jogo bonito admirado por todos. Con tantos representantes de talla mundial, no es extraño que el mismo Pelé sea quien dé la bienvenida a los visitantes en tres idiomas distintos.


 



 


El viaje empieza con un homenaje a los llamados “ángeles barrocos”, una galería con proyecciones sobre los 25 grandes futbolistas de Brasil, todos ya dejaron la cancha, y algunos ya dejaron el mundo, pero sus jugadas siguen haciendo vibrar la memoria de los torcedores.


 


Los medios de comunicación tienen un lugar importante, sobretodo la radio. En este museo, los viejos pueden rememorar las emotivas y excitantes narraciones de los mejores goles de todos los tiempos, y los jóvenes podrán comprobar que lo que alguna vez les contaron no eran exageraciones.


 



José Silvério narrando gol de Palinha en 1977 cuando el Corinthians derrotó 1 a 0 al Ponte Preta


 


El hincha también tiene un lugar especial, justo debajo de las graderías, en donde uno puede percibir claramente el olor del cemento del que están hechas. Pantallas superpuestas nos permiten ver ese otro espectáculo que se desarrolla en las tribunas, y envolverse en sus colores, sus músicas, sus gritos de emoción, de angustia, de alegría y hasta de tristeza. Ese sentimiento único que genera el fútbol ha servido de inspiración a diversos artistas, músicos, escritores, pintores, quienes también encuentran un espacio en el museo.


 



Sala Exaltação dedicada a los hinchas – Foto Nelson Kon


 


Pero el fútbol no solo es arte, también es ciencia, estadística, números, datos. ¿Sabe cuándo se jugó el primer campeonato brasileño, quienes lo jugaron y cuántos goles se metieron? ¿Conoce el término velo de novia y a qué se refiere? ¿Tiene idea de cómo era la primera pelota? Una sala entera permite descubrir toda clase de curiosidades y al mismo ofrece una ventana abierta al mismo centro del juego.


 



Sala de números y curiosidades



 


La experiencia no estaría completa si uno no la vive en carne propia, y si bien es imposible bajar a la cancha, retroceder en el tiempo e intentar hacerle un gol a Gilmar, el museo posee una zona interactiva en la que podemos poner a prueba nuestra velocidad y fuerza frente a una pantalla gigante en la que un arquero virtual intentará atajarnos un penal.


 



La ridícula velocidad que consiguió esta periodista


 


Este es el museo del fútbol, del fútbol brasileño, es cierto, pero quién puede negar que es Brasil uno de los mejores representantes del deporte rey que tiene Sudamérica, y que hoy se prepara para ser sede de la Copa Mundial 2014. Si está de paso por Sao Paulo, y aunque no le guste el fútbol, sin duda se trata de un lugar que vale la pena visitar. No se arrepentirá.


 


Y el fútbol peruano, ¿merece un museo?


 


 


Datos:


 


El Museo del Fútbol de Sao Paulo se inauguró el 29 de setiembre del 2008, está ubicado en la zona norte del Estadio Pacaembu. Fue construido sobre un espacio de casi 7 mil metros cuadrados por los gobiernos estatal y municipal en asociación con la Fundación Roberto Marinho. La inversión inicial fue cerca de 15 millones de dólares. Eventualmente se presentan exposiciones itinerantes. La entrada general cuesta aproximadamente 3 dólares.