Bolivia: Evo Morales puso fin a 13 años de gobierno en medio de grave crisis

El ahora expresidente dimitió luego de que las Fuerzas Armadas le sugirieran hacerlo. La oposición también fue clave en la decisión

La caída de Evo Morales. Foto: Cuarto Poder

Evo Morales, el primer indígena en llegar a la presidencia de Bolivia a través de las urnas, puso este domingo fin a más de 13 años de una administración llena de luces y sombras, que le valió convertirse en el mandatario con más tiempo en el poder en la historia de la nación suramericana.

Morales, que llegó a la presidencia con el respaldo de sectores sociales históricamente marginados, empezó a sufrir un desgaste que se acentuó tras el referendo del 21 de febrero de 2016, en el que un 51,3 % de los bolivianos rechazó dejarle que se saltase la Constitución para que se pudiera presentar a las elecciones de 2019.

Pero Morales no escuchó ese resultado y aunque el Tribunal Constitucional avaló su candidatura para las elecciones del pasado 20 de octubre, fue "la estocada final".

Ese proceso fue cuestionado por la oposición y la comunidad internacional y finalmente hoy mismo la Organización de Estados Americanos (OEA) confirmó en un informe que detectó irregularidades "muy graves", como manipulación en el sistema informático de trasmisión y cómputo de resultados, y pidió nuevos comicios.

Morales, uno de los pocos defensores que quedaban del socialismo del siglo XXI en Latinoamérica, en estos años de Gobierno siempre se jactó de la estabilidad económica del país y de mantener a Bolivia con uno de los crecimientos más altos y sostenidos en América, de más del 4 % durante varios años, como recordó en su despedida.

Pero la bonanza económica o la reducción del 38,5 al 15,2 % de la pobreza extrema en este periodo o el crecimiento del PIB per cápita de 961 a 2.392 dólares, no le garantizaron ahora su permanencia en el poder para un cuarto mandato.

A pesar de que hace cinco años él mismo dijera que al terminar esta gestión le gustaría retirarse, encontró la manera para presentarse de nuevo a estas elecciones, de forma muy cuestionada en Bolivia y por una parte de la comunidad internacional.

Logró una sentencia a su favor del Tribunal Constitucional en 2017 y con base en ella la habilitación del órgano electoral en 2018, aunque los bolivianos le habían dicho que no en el referendo de 2016.

El temor a que se perpetuara en el poder caló entre una parte de la sociedad boliviana tras las elecciones del 20 de octubre, que salió a las calles clamando que hubo fraude electoral, con episodios violentos que dejaron tres muertos y más de cuatrocientos heridos.

La OEA emitió este 10 de noviembre un informe pidiendo nuevas elecciones por no ser fiables las del 20 de noviembre y Evo Morales aceptó ir de nuevo a las urnas, pero su Gobierno se fue desmoronando hasta que apareció en televisión para anunciar que renunciaba por el bien de un país, inmerso en la peor crisis de su mandato.

"Muchas gracias por acompañarnos", exclamó en su adiós tras "trece años, nueve meses y 18 días" en el poder desde que tomó posesión el 22 de enero de 2006, pero advirtiendo de que "la lucha no termina acá". EFE

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