Arequipa: minería ilegal y trata de personas invade zona de Secocha

Esta zona, en Camaná, se ha convertido en una nueva versión de "La Pampa", en la que mujeres son explotadas sexualmente e impera el caos

Arequipa: minería ilegal y trata de personas invade zona de Secocha

Secocha, en Arequipa, sumida en la minería ilegal y la prostitución clandestina. Foto: América TV

La Pampa, en Madre de Dios, no ha desaparecido pero existe ya otro lugar catalogado como "el infierno en la tierra". Su nombre es Secocha, se ubica en Camaná, Arequipa y es lugar de minería informal donde se toma prisioneras a mujeres para obligarlas a prostituirse.

Una de las víctimas que logró escapar contó su testimonio y su declaración permitió atrapar a una mafia de tratantes de personas. "Cuando llegué me dijeron que abundaba el sida y me daban ganas de salir corriendo", comentó.

La mujer, de 27 años, tiene cuatro hijos y vive en un pequeño cuarto que apenas puede pagar. Una vecina, Diana Montesinos, le propuso trabajar en un casino en Arequipa por triple sueldo y aceptó.

"Acepto porque son cuatro uniformes, cuatro hijos, pagar la comida, la casa, todo desde que mi marido nos dejó sin nada en la calle", comentó.

La llevaron a Arequipa y en el camino apareció un auto, la interceptaron y la llevaron a la zona minera. Había ríos de contaminación y muchos bares. 

A Carmen la obligaron a trabajar con prendas provocativas en un bar, no había descansos, y tenía que beber, dejarse acariciar, y tener relaciones sexuales. Seis días estuvo así hasta que un hombre intentó violarla y los dueños le dijeron que obedezca al cliente.

"Las autoridades con dinero son corruptos, es Sodoma y Gomorra. Hay plata y minas allá, se pierde la dignidad", comentó la víctima.

Secocha es una nueva "La Pampa". La zona de destrucción, cautiverio de mujeres y prostitución a la que llegan incluso menores de edad que nadie escucha porque no hay autoridad. 

Con la denuncia de Carmen, la PNP capturó a Diana Montesinos, acusada de captar a las víctimas; a Gregoria Ordoñez, la dueña del bar donde estuvo y a su hija, Katia Llaique. Todos tienen prisión preventiva por 9 meses.