Hoy:

    El adiós a Vaguito: el perro policía del Escuadrón Verde

    El can mestizo, que llegó buscando refugio desde el mercado La Hermelinda durante la pandemia, fue enterrado con su uniforme tras perder una dura batalla contra el cáncer, dejando un legado de lealtad en los patrullajes de Trujillo.

    Foto y video: América Noticias

    La Policía Nacional del Perú (PNP) en la región La Libertad se encuentra de luto tras perder a uno de sus integrantes más singulares, fieles y queridos.

    Efectivos del Escuadrón Verde y de la Unidad de Servicios Especiales (USE) de Trujillo rindieron emotivos honores fúnebres a "Vaguito", un perro mestizo que, sin portar un rango oficial ni armas de fuego, vistió con orgullo el uniforme de la institución y patrulló incansablemente las zonas más complejas de la ciudad norteña.

    Fuente: Domingo Al Día
    Fuente: Domingo Al Día

    Su deceso se produjo tras librar una silenciosa pero agresiva batalla contra el cáncer. El último adiós al emblemático can se transformó en una ceremonia civil y militar que conmovió a toda la comunidad trujillana.

    Entre aplausos, lágrimas y los tradicionales "ras" institucionales, los agentes acompañaron el féretro de su compañero de cuatro patas, quien fue sepultado portando su chaleco policial distintivo, confeccionado especialmente para él con un número de contacto por si se extraviaba durante las operaciones de campo.

    De refugiado en La Hermelinda a miembro de la USE

    La historia de Vaguito con las fuerzas del orden se remonta a finales del año 2019, coincidiendo con el inicio de la crisis sanitaria por la pandemia.

    De acuerdo con el testimonio del exsuboficial Maximiliano Rodríguez, quien compartió ocho años de servicio en la unidad y fue su compañero constante de ruta, el animal pertenecía originalmente a unos comerciantes del populoso Mercado La Hermelinda. Sin embargo, las duras restricciones económicas de la época alteraron la dinámica del centro de abastos.

    Durante un operativo de control de identidad en el mercado, el can se aproximó alegremente a la comitiva policial. Al momento de retirarse el convoy en un camión portatropa, Vaguito siguió al contingente de manera decidida.

    Tras detenerse unos instantes a mirar a sus antiguos dueños y luego a los uniformados, el animal optó por subir con los policías, eligiendo de forma autónoma su destino en la base policial de Trujillo.

    Pronto, el animal abandonó las cajas de cartón de la calle para ganarse un espacio físico en los dormitorios de los suboficiales, memorizando los cambios de guardia y los toques de diana.

    Fuente: Domingo Al Día
    Fuente: Domingo Al Día

    Un custodio en patrulleros y motocicletas

    Vaguito se mimetizó por completo con el quehacer de las unidades de intervención rápida. Lejos de ser una mascota pasiva de comisaría, el can demostró una disposición innata para el servicio: corría hacia las camionetas ni bien se encendían las circulinas, viajaba sentado de copiloto o se acomodaba con pericia en los tanques de las motocicletas policiales de la unidad de control de disturbios.

    "Él nos acompañaba a todos lados. Cuando salíamos a hacer puestos fijos o controles de identidad, Vaguito bajaba del patrullero. Si alguna persona se ponía malcriada o intentaba intimidar a los efectivos, el perro ladraba para imponer respeto, ayudándonos a cumplir nuestra labor de forma segura", rememoró con nostalgia Rodríguez.

    Su carácter intrépido y sociable lo llevó a ser bautizado formalmente como "Vaguito", pues también solía realizar caminatas independientes hacia la Plaza de Armas de Trujillo, obligando a los agentes de la Unidad de Tránsito a recogerlo en moto para devolverlo a la base tras recibir alertas de los vecinos.

    El diagnóstico y el legado de lealtad

    Con el paso de los años, el ritmo del canino comenzó a desacelerarse notablemente; sus patrullajes se espaciaron y pasaba más horas descansando al costado de los oficiales de facción.

    Tras una revisión médica veterinaria gestionada y financiada en su totalidad por los propios policías de la base, se confirmó el devastador diagnóstico de cáncer. A pesar de los cuidados paliativos, la enfermedad avanzó de forma fulminante, provocando su deceso en plena jornada urbana.

    Fuente: Domingo Al Día
    Fuente: Domingo Al Día

    En el epitafio de su tumba, ubicada en las instalaciones de la base policial, los deudos grabaron una frase que resume el sentir de la jefatura y el suboficialado de La Libertad: "Yo no estoy muerto, estoy dormido. Solo moriré cuando ustedes dejen de venir a verme".

    Las imágenes de su funeral se viralizaron rápidamente en las plataformas virtuales, donde la ciudadanía destacó las muestras de auténtica compasión de la PNP hacia los animales en situación de abandono, elevando a Vaguito como el símbolo máximo de la lealtad sin condiciones en el norte del país.

    Directivas institucionales de la PNP sobre la adopción y cuidado de canes comunitarios

    La presencia de animales en las dependencias de la Policía Nacional del Perú ha pasado de ser una costumbre a estar regulada por normativas institucionales orientadas al bienestar animal.

    En consonancia con la Ley N.° 30407 (Ley de Protección y Bienestar Animal), la PNP promueve directivas internas que prohíben el maltrato, abandono o negligencia contra animales comunitarios que buscan refugio en las comisarías y bases operativas a nivel nacional.

    Estas disposiciones estipulan que los efectivos policiales pueden acoger a canes en situación de calle, siempre y cuando se garantice su alimentación, control sanitario (vacunación y desparasitación) y se evite su exposición a situaciones que pongan en riesgo inminente su integridad física en operativos de choque, promoviendo una cultura de empatía y sensibilización social desde el Estado.