Los abuelitos del Parque de las Leyendas
Desde una cocodrila de casi un siglo hasta una osa rescatada del circo, el Parque de las Leyendas alberga a entrañables animales de la tercera edad que conmueven con su historia
En el corazón de Lima, el Parque de las Leyendas es hogar de un grupo muy especial: animales longevos que han superado las expectativas de vida de su especie. Este recorrido revela las historias de ternura y resistencia de algunos de sus más entrañables habitantes.
Naylamp, la centenaria fundadora
La protagonista indiscutible es Naylamp, una cocodrila de 99 años y más de cinco metros de longitud. Proveniente del zoocriadero de Puerto Pizarro (Tumbes), llegó al parque en 1964, cuando este fue inaugurado. Naylamp vive bajo una dieta rigurosa a base de pescado, carne y pollo, y comparte su recinto con dos cocodrilos más jóvenes.
Loreno, el showman de las cacatúas
Loreno, una cacatúa de 42 años originaria de las islas Molucas en Indonesia, llegó al parque en 1998. Es conocido por su energía, su gusto por las pecanas y su carácter histriónico: incluso se hace el muerto para divertir a los visitantes. Su esperanza de vida puede alcanzar los 50 años.
Icarus y Yayita, majestuosas aves longevas
Icarus, un buitre real de 45 años, fue rescatado del tráfico ilegal en 1988. Su dieta controlada a base de carne cruda le permite una vida saludable pese a que su especie suele vivir hasta los 50 años. En paralelo, Yayita, una cóndor andina hembra de 40 años nacida en el parque en los 90, sorprende por su plumaje vigoroso y dieta rica en huevos y carne.
Celia y Estrella, historias de superación
Celia, una monita maquisapa negra de más de 30 años, ha superado la esperanza de vida promedio de su especie gracias a una dieta equilibrada. Por su parte, Estrella, una osa de anteojos rescatada de un circo en 1999, hoy con 27 años vive sus días en paz. Pesa 120 kilos y su alimentación incluye frutas, verduras y pescado.
Un paseo lleno de significado
Ver a estos animales descansar bajo el sol limeño no solo conmueve: es un recordatorio de que el tiempo también toca al reino animal. Gracias al trabajo de los cuidadores y veterinarios, su vejez se vive con dignidad, respeto y bienestar.
La presencia de estos longevos animales en el Parque de las Leyendas no solo representa un logro de conservación, sino también un homenaje a la vida. Sus historias inspiran a valorar el cuidado, el respeto y el derecho de todo ser vivo a envejecer con dignidad.














