Abimael Guzmán: El final de un condenado

Los últimos días del cabecilla terrorista empezaron a escribirse hace 2 meses

Los últimos días del cabecilla terrorista empezaron a escribirse hace 2 meses. Foto: CuartoPoder

El responsable de miles de muertes violentas, sanguinarios asesinatos colectivos, destrucción de propiedad pública y privada, y de haber sembrado el terror en el Perú en la década del ochenta y noventa, murió en la cárcel, cumpliendo condena de cadena perpetua.

Los últimos días del cabecilla terrorista, Manuel Rubén Abimael Guzmán Reinoso, empezaron a escribirse hace 2 meses, cuando sus problemas renales comenzaron a hacerse más notorios.

El 13 de julio, el Instituto Nacional Penitenciario (INPE), reportó que el interno de la Base Naval presentaba problemas de salud, pero recién el 20 de agosto, el terrorista fue retirado del centro penitenciario de máxima seguridad para trasladarlo hasta el Hospital Naval.

Según el INPE, su propia negativa demoró una atención oportuna, pues la salud del terrorista se seguía deteriorando. Un equipo de geriatras del Ministerio de Salud monitoreó sus signos vitales hasta el día jueves. Los médicos tenían que volver a revisar al interno el sábado 11 por la mañana, pero a las 6:40 los agentes de seguridad del tópico reportaron que Guzmán no respondía.

Un acta de levantamiento que confirma que el cadáver es de Abimael Guzmán Reinoso. La médico legista, Daniela Ramos, y el fiscal Julio García registraron además que el cuerpo fue encontrado “decúbito dorsal sobre cámara clínica en la Base Naval”. El documento indica que el terrorista tenía puesta una chaqueta beige, pantalón plomo, medias azules y pañal descartable.

El documento agregó dos detalles más, el cuerpo no presentaba signos de lesiones traumáticas recientes y llevaba un anillo dorado en el cuarto dedo de la mano derecha. Dos horas después de que la muerte de Guzmán se hiciera pública, ni el presidente ni su premier se habían pronunciado. Solo 4, de sus 18 ministros usaron las redes sociales o entrevistas para decir con todas sus letras que había muerto el senderista Guzmán. 

El ministro de Justicia, Aníbal Torres, recomendó incinerar su cuerpo y recordó que todo acto de homenaje al terrorista sería considerado delito por apología al terrorismo.

Recién a las 12:30 del mediodía, el presidente Pedro Castillo se pronunció por redes sociales. Mientras tanto, del premier, quien es muy activo en sus redes sociales, nada. Ni una sola palabra sobre el día histórico. 

Después de casi 8 horas de diligencias, el cuerpo de Abimael Guzmán salió de la Base Naval, esta vez rumbo a la morgue del Callao. Ya en la noche, el presidente del consejo de ministros, Guido Bellido, por fin declaró desde Arequipa.

Quienes no fueron nada escuetos en opinar sobre la muerte de Abimael Guzmán fueron los agentes que lograron su captura, justamente hace 29 años, en una calle surquillana, un 12 de setiembre de 1992. 

¿Qué se hará con su cuerpo? Es la pregunta que aún carece de respuesta. Una interrogante que cobra vigencia después de lo que ocurrió el 2018 en Comas, donde familiares de los senderistas muertos construyeron esta especie de mausoleo en el cementerio del distrito para rendir homenaje a los ex integrantes de Sendero Luminoso.