"Tengo un recuerdo personal vinculado al Mundial de 1986, el que ganó Argentina gracias a Maradona. Estaba en Fráncfort, fue un momento difícil para mí, estaba estudiando el idioma y recopilando material para mi tesis. No había podido ver la final del Mundial y recién al día siguiente me enteré de la victoria de Argentina sobre Alemania, cuando una chica japonesa escribió "Viva Argentina" en la pizarra durante una lección de alemán. Lo recuerdo, personalmente, como la victoria de la soledad porque no tenía con quien compartir la alegría de esa victoria deportiva. La soledad te hace sentir solo, mientras que lo que embellece la alegría es poder compartirla", recuerda.