Universitario: ¿Por qué le dicen "pierde finales" a Héctor Cúper?
El posible próximo técnico de Universitario tiene una larga y gran trayectoria, pero una mochila negativa que carga
El nombre de Héctor Cúper empieza a sonar cada vez con más fuerza en Universitario de Deportes. En Ate evalúan seriamente al técnico argentino para asumir el equipo en la parte final del Torneo Apertura 2026, afrontar el Clausura y liderar el proyecto deportivo durante toda la temporada 2027. Sin embargo, junto con su posible llegada también reaparece una etiqueta que lo persiguió durante buena parte de su carrera: la de “pierde finales”.
Aunque esa frase quedó instalada en el imaginario futbolero, la estadística alrededor de Cúper tiene varios matices. El exentrenador de Valencia, Mallorca y la selección de Egipto sí ganó finales importantes, pero existe una diferencia muy marcada entre su rendimiento en series de ida y vuelta y las definiciones a partido único.
El técnico argentino salió campeón en todas las finales internacionales que disputó en formato de doble encuentro. Con Lanús conquistó la Copa Conmebol 1996 tras vencer a Independiente Santa Fe. Luego, con Mallorca, ganó la Supercopa de España 1998 frente al Barcelona y repitió la historia con Valencia en la Supercopa de España 1999, otra vez contra el club catalán.
Las finales que marcaron la carrera de Héctor Cúper
El problema apareció cuando las definiciones fueron a un solo partido. Ahí nació el estigma que hasta hoy acompaña al entrenador argentino. Cúper perdió las seis finales internacionales a partido único que dirigió.
Las más recordadas fueron las finales consecutivas de la Champions League 2000 y del 2001 con Valencia. Primero cayó ante el Real Madrid y luego perdió por penales frente al Bayern Munich.
A esa lista también se suman la final de la Copa del Rey 1998 con Mallorca ante Barcelona, la Supercopa de Europa 2000 frente a Galatasaray y las finales de la Copa África 2017 y 2021 con Egipto, ambas perdidas.
Más allá de esa estadística, en Universitario analizan el perfil de un entrenador con espalda, que tenga manejo de grupo, no le tiemble la mano al hacer cambios o sentar jugadores, pero sobre todo con la expericiencia necesaria para generar el impacto obligado de cara al tetracampeonato.