Google rinde homenaje a "Bessie" Coleman, la primera piloto afroamericana

El doodle de hoy es dedicado a una mujer luchadora, quien no renunció a sus sueños de volar pese a ser víctima de discrminación

Google rinde homenaje a Bessie Coleman, la primera piloto afroamericana

Elizabeth “Bessie” Coleman. (Vía: Twitter)

El gigante del Internet Google rindió homenaje con otro de sus doodles al 125° aniversario de Elizabeth “Bessie” Coleman, la primera mujer afroamericana que llegó a ser piloto y que obtuvo una licencia internacional. 

Coleman, la décima de los trece hijos de los granjeros George y Susan Coleman, comenzó la escuela a los seis años de edad en Texas donde tenía que caminar casi seis kilómetros y medio cada día para llegar a clases. Pese a que no tenía los útiles básicos para estudiar, Coleman era una alumna excelente: le encantaba leer y destacaba en matemáticas. 

A los 23 años se mudió con sus hermanos a Chicago, Illinois porque sabía que en su pueblo natal no podría progresar. Al poco tiempo comenzó a soñar con la idea de convertirse en piloto; sin embargo sus ilusiones se vieron frustradas cuando las escuelas de Estados Unidos rechazaron admitirla por ser negra y mujer.

Lejos de amilanarse, Coleman recibió ayuda económica del banquero Jesse Binga y partió rumbo a París donde aprendió a volar en un biplano Nieuport Tipo 82. El 15 de junio de 1921, Coleman se convirtió no sólo en la primera mujer afroamericana en obtener una licencia de aviación internacional por parte de la Fédération Aéronautique Internationale, sino también en la primera afroamericana en el mundo en obtener una licencia de piloto de aviación.

Más tarde regresaría a Europa para entrenar como piloto de acrobacia cuando las escuelas de los Estados Unidos volvieron a negar su admisión.

Como una actriz de airshow, la "Reina Bessie", así la denominaron, sorprendió a los estadounidenses con trucos atrevidos y complejos. Pero una falla de equipo la llevó a su muerte a los 34 mientras realizaba una performance en Jacksonville, Florida. Coleman había soñado con la apertura de una escuela de aviación para los pilotos de color antes de aquel trágico final.