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¿Cómo saber si la miel es pura o está adulterada?

¿Por qué la miel se hace dura y mantecosa? ¿Si nunca se endurece es falsa? Te resolvemos estas y otras dudas para que sepas como reconocer y consumir miel de calidad

Uno de los alimentos comerciales que causa desconfianza sobre su calidad y pureza es la miel de abeja. Algunos productos incluso tienen un porcentaje mínimo de miel, pero aún así son vendidos como tal.

La duda más frecuente gira en torno a su estado y si ello indica que es adulterada o no: ¿es normal que la miel se ponga dura, grumosa o espesa?

El cambio de líquido a sólido significa que la miel se ha cristalizado, lo que demuestra que es un producto confiable. Este proceso debe suceder de abajo hacia arriba en el envase, como menciona el especialista Javier Moreno en su canal.

La miel pasteurizada, es decir, convertida en una miel refinada apta para el consumo, más no para usos terapeúticos, no suele endurecerse. Pero, eso no quiere decir que sea adulterada.

Por ello, para determinar si la miel es pura o está adulterada, toma en cuenta estas recomendaciones y prácticas cotidianas:

1. No existe un solo tipo de color, olor o sabor: Muchos especialistas refieren que estos dos aspectos son muy variables al tipo de ambiente, como las flores alrededor de la colmena o donde se produce la miel, y los procesos que se realicen.

2. La miel adulterada es muy líquida: Al intentar pasar el dedo en ello no mantiene su espesor y se derrama. Basta con mezclar una cucharada de miel con agua, y observar si esta se diluye al moverla o mantiene su forma al fondo del recipiente. 

Otra prueba casera, según el portal Bioguia, es echar un poco de miel en un papel. Si es adulterada mojará el papel inmediatamente, la miel pura tardará más tiempo.

3. La miel confiable no se evapora: Al calentar un poco de miel, esta debe tomar un aspecto acaramelado, pero si es adulterada, hará ebullición y empezará a evaporarse debido a la cantidad de agua que tiene.

4. Test del vinagre: En el portal Bioguia, recomiendan mezclar una cucharada de miel con un poco de agua y unas gotas de vinagre. Si se crea una especie de espuma, esa miel no es de confianza. También puedes usar yodo, como se explica en este video.

5. Revisa las etiquetas del producto: Esta debe especificar el origen del producto, el porcentaje de las mezclas con otros ingredientes, la temperatura a la que se ha procesado, etc.

Asimismo, los especialistas mencionan que el etiquetado no debería incluir aditivos como "jarabe de fructosa", "glucosa comercial", "edulcorantes", puesto a que son aditivos con una gran cantidad de azúcar.

Finalmente, recuerda que no hay mejor prueba que consultar transparentemente con tus emprendedores o apicultores de confianza sobre cómo procesan la miel y sus productos.

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