¿Por qué los fieles católicos acudieron al Santuario de Fátima?
Más de 250 mil fieles celebran los 109 años de la aparición de la Virgen de Fátima en Portugal
La noche de este 13 de mayo, el cielo de la ciudad de Fátima en Portugal fue iluminado por miles de luces en la tradicional Procesión de las velas. Más de un cuarto de millón de personas acompañaron la imagen de la Virgen en un acto de fe multitudinario que marca el 109.º aniversario de su primera aparición. Los peregrinos, llegados desde rincones tan lejanos como América Latina y Asia, caminaron rezando el rosario y pidiendo por intenciones personales y la paz del mundo. Esta celebración es el punto culminante de una peregrinación que año tras año demuestra que la devoción por la Virgen de Fátima se mantiene intacta en el siglo XXI.
¿Cuál es el origen de la devoción a la Virgen de Fátima?
La historia se remonta al 13 de mayo de 1917, en un paraje conocido como Cova da Iria. Allí, tres niños pastores —Lucía, Francisco y Jacinta— afirmaron haber visto a una "Señora vestida de blanco" que les entregó mensajes sobre el futuro del mundo y la importancia de la oración. En estas apariciones, la Virgen pidió rezar el rosario todos los días y hacer sacrificios por la conversión de los pecadores. Con el tiempo, el lugar se convirtió en uno de los santuarios marianos más importantes del mundo, y los niños Francisco y Jacinta fueron canonizados por la Iglesia, elevando aún más la trascendencia espiritual de este relato que hoy congrega a millones.
¿Por qué el mensaje de Fátima sigue vigente tras más de un siglo?
Para los millones de fieles católicos, el mensaje de la Virgen de Fátima no es solo un recuerdo histórico, sino un llamado a la acción frente a los problemas actuales. El pedido de orar por el fin de las guerras y por la salvación de las almas resuena con fuerza en un mundo que atraviesa diversas crisis. Durante las celebraciones en Portugal, se hizo especial hincapié en la necesidad de la penitencia y la esperanza. La fe en esta advocación continúa siendo un motor de unidad para la Iglesia Católica, demostrando que, a 109 años de aquel encuentro con los pastores, el santuario sigue siendo un refugio espiritual y un faro de esperanza para quienes buscan paz.